Caracas.-Desde el último trimestre del año pasado, el Banco Central logró que el dólar se moviera mínimamente y que la cotización del mercado paralelo fuese muy similar a la oficial, transmitiendo una señal de estabilidad que ayudó a mejorar las expectativas.

Pero en mayo se acabó la total tranquilidad: el dólar en el mercado oficial acumula un aumento de 8% e inicia la jornada del 19 de mayo en 4,83 bolívares, mientras que el paralelo rompió la barrera de los cinco bolívares y se negocia en 5,22.

La brecha entre el dólar oficial y el paralelo tiene consecuencias. La mayoría de los precios están en dólares y, para los pagos en bolívares, el comercio más regulado aplica la tasa oficial, mientras que el informal o sujeto a menos supervisión por parte de las autoridades, aplica el tipo de cambio paralelo.

Empresarios consultados explican que parte de sus proveedores han comenzado a exigir pagos en bolívares, pero al tipo de cambio paralelo, algo que también incrementa las distorsiones en la fijación de precios.

Luis Arturo Bárcenas, economista jefe de Ecoanalítica, explica que la brecha “trae más arbitrariedad”.

“Empresarios y comercios pueden estar sujetos a proveedores que fijen sus precios usando el tipo de cambio paralelo, esto genera más discrecionalidad”, comentó.

En movimiento

Para incidir sobre el precio de los billetes verdinegros, el Banco Central vende dólares en efectivo a través de las entidades financieras para garantizar que haya oferta. Además, restringe el crédito para evitar que los bancos presten bolívares que luego puedan usarse para comprar dólares.

El gobierno refuerza esta estrategia recortando el gasto para inyectar menos bolívares a la economía que puedan desplazarse a la demanda de dólares; pero en las últimas semanas ha comenzado a gastar más, sobre todo en incrementos de salarios y pensiones.

El aumento del gasto inyecta bolívares que presionan la demanda de dólares y el tipo de cambio lo refleja tanto en el mercado oficial como en el paralelo.

“Hay una vigorosa demanda de divisas y muy poca oferta, que empujan al alza el tipo de cambio”, dice Síntesis Financiera en su informe El Tesorero.

Luis Arturo Bárcenas indica que, si bien ha aumentado la cantidad de bolívares, el principal factor en la variación del tipo de cambio es una política deliberada del Banco Central para permitir un mayor deslizamiento en la cotización del dólar.

“El Banco Central está asignando dólares a precios más altos, pensaría que está dejando que el tipo de cambio fluctúe un poco más sin que esto signifique que se deja el anclaje a un lado”, explica Luis Arturo Bárcenas.

Costo de la vida

Detrás de esta política deliberada del Banco Central para permitir una mayor fluctuación del dólar, agrega Luis Arturo Bárcenas, se encuentra la intención de “mitigar un poco el costo de la vida en dólares”.

Entre octubre-abril la inflación acumula un salto de 45% que supera por mucho el aumento de 7% que tuvo el dólar en este período. Esto se traduce en que mientras los precios escalan, el dólar se queda rezagado y se necesitan más dólares para comprar los mismos productos.

Por ejemplo, si un kilo de azúcar hoy cuesta dos bolívares y el dólar se cotiza a dos bolívares se necesita un dólar para comprarlo. Pero si al cabo de diez meses el kilo de arroz aumenta hasta ocho bolívares y el dólar solo aumenta hasta cuatro bolívares, entonces se requieren dos dólares para comprarlo.

Este fenómeno, para muchos impensable en un país donde la moneda estadounidense es vista como un escudo infalible contra todos los males de la economía, es lo que coloquialmente los venezolanos llaman “inflación en dólares”.

“En un contexto donde más de la mitad de las transacciones se hacen en divisas, el costo de la vida en dólares es un área más importante que la inflación en bolívares, entonces el Banco Central permite un deslizamiento del tipo de cambio para reducir el costo de la vida en dólares”, dice Luis Arturo Bárcenas.