
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que la dinámica de crecimiento de la economía nacional permitirá gestionar la deuda federal y el pago de sus intereses. Las declaraciones se produjeron luego de que los pasivos del Gobierno Federal superaran los 40 billones de dólares, contexto influido por la reciente decisión del Tribunal Supremo sobre los ingresos arancelarios. El mandatario señaló que la estrategia central de su administración para sostener la estabilidad fiscal se basa en la expansión de la actividad productiva.
Proyecciones de indicadores e intervención en mercados
Durante su intervención previa a un traslado oficial a Carolina del Sur, el jefe de Estado hizo referencia a los indicadores del producto interno bruto y proyectó una aceleración en el rendimiento económico para los próximos trimestres. Asimismo, al ser consultado sobre el incremento en el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años —que alcanzaron máximos no vistos en años—, descartó haber ordenado de forma directa al secretario del Tesoro, Scott Bessent, intervenir el mercado mediante la recompra de activos, respaldando las decisiones operativas tomadas por el titular de la cartera financiera.
Escenario internacional y estabilidad fiscal
El Ejecutivo vinculó además el panorama financiero interno con el contexto geopolítico internacional, en particular con las tensiones en Medio Oriente y el impacto de los conflictos en la economía global. El presidente reiteró que la administración mantendrá todas las opciones operativas y diplomáticas para salvaguardar la estabilidad de los mercados y los intereses del país.
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