Más de un mes el Comedor Popular de San Félix lleva cerrado, son casi 200 adultos mayores desamparados. Foto: Níger Martínez

En incertidumbre y en plena desprotección social permanecen más de 200 ciudadanos vulnerables en San Félix, tras el cierre intempestivo del Comedor Popular desde hace más de un mes. Adultos mayores, personas con discapacidad y mujeres embarazadas acuden diariamente a las inmediaciones del centro con la esperanza de recibir respuestas, encontrándose únicamente con puertas cerradas y el silencio de las autoridades a cargo.

Ubicado a un costado de la avenida Dalla Costa -adyacente al sector La Bombita y cercano al Mercal-, el recinto funciona bajo la dirección del Instituto Nacional de Nutrición (INN). Sin embargo, el equipo periodístico de este medio intentó recabar información oficial sobre el cese de operaciones sin obtener pronunciamiento alguno por parte de la directiva ni del personal administrativo que aún permanece en el inmueble.

El problema se agrava en los alrededores, también en el interior del comedor con el deterioro de la infraestructura

Subsistir en la calle

La interrupción del servicio alimentario ha obligado a decenas de abuelos a buscar alternativas drásticas para garantizar su diario sustento. De acuerdo con testimonios recopilados, algunos beneficiarios se han visto forzados a incorporarse al trabajo informal en las calles de San Félix -vendiendo pan o cuidando vehículos en estacionamientos, otros pidiendo- para conseguir ingresos mínimos que les permitan comprar comida.

«La calidad del plato ya venía decayendo en los últimos meses, pero para quienes no tenemos familia en la ciudad, ese almuerzo representaba nuestra única garantía nutricional del día», relató uno de los afectados bajo condición de anonimato, por temor a sufrir represalias o ser excluido en caso de una eventual reapertura.

La interrupción del programa afecta no solo a los residentes locales, sino a adultos mayores que viajaban desde parroquias distantes como Pozo Verde, 11 de Abril y Chirica, entre otras.

El techo se filtra por todos lados, el agua ha ido destruyendo esta edificación

Infraestructura en ruinas

Además de la falta de insumos alimentarios, atribuida de manera extraoficial a la suspensión del despacho de donaciones institucionales, las instalaciones presentan un deterioro severo. La estructura registra filtraciones masivas en los techos, paredes enconchadas y proliferación de moho en áreas internas. En el exterior, la maleza cubre los accesos principales, evidenciando la falta de mantenimiento preventivo y correctivo.

Los afectados hacen un llamado urgente al Ejecutivo nacional y a las autoridades regionales para que destinen los recursos necesarios que permitan reactivar el servicio, recuperar la infraestructura del recinto y garantizar el derecho fundamental a la alimentación de la población de la tercera edad en Ciudad Guayana.

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