“En aquel tiempo, Jesús subió al monte y llamó a los que él quiso, y se reunieron con él. Así instituyó a los Doce, a los que llamó también apóstoles, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, dándoles poder para echar demonios. Estos son los Doce: Simón, a quien puso por nombre Pedro; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, a quienes puso el sobrenombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, el hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo, y Judas Iscariote, el que después lo traicionó”.     

Reflexión hecha por Luis Perdomo Animador Bíblico de la Diócesis de Ciudad Guayana. Venezuela

 La Iglesia Universal celebra la fiesta, entre otros santos, en honor a San Sebastián, mártir, hijo de familia militar y noble, era oriundo de Narbona, pero se había educado en Milán. Llegó a ser capitán de la primera corte de la guardia pretoriana. El santo, desairando al Emperador Maximiliano, renunció a ser su soldado para ingresar a la milicia de Cristo, el emperador se enfureció y lo mandó a matar, San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su Fe y asumió su martirio.

  Y la liturgia diaria nos presenta el Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO, Según San Marcos capítulo 3, versos del 13 al 19, En el que se relata el llamado que JESÚS, hace a sus Doce apóstoles o colaboradores más cercanos. Asediado por el sinnúmero de afligidos que buscan un alivio para sus males, JESÚS se busca ayudantes, para que colaboren con Él en la Misión Sanadora y Regeneradora de la humanidad. Por eso los dota de unos dones especiales para el servicio, por lo que puede decirse que, JESÚS, elige a los Doce para que vivan con Él y sean los primeros multiplicadores de Su Acción Evangelizadora.

 Muy pertinente es destacar que fue en un cerro donde Moisés, el que representa la Ley, y Elías, el más grande de los Profetas, se reunieron con DIOS: Allí les confió DIOS su misión (Ex 19; 1 Re 19). Y fue en un cerro donde JESÚS llamó a los que iba a asociar de manera especial a Su Propia Misión: estarán con Él, y anunciarán la Palabra y expulsarán demonios. Marcos nos indica así lo que es la Iglesia: una comunidad reunida por JESÚS y alrededor de Él, donde los hombres reciben la Palabra de DIOS y son librados de la esclavitud del pecado.

 Por la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, sabemos que este grupo de Doce escogidos por JESÚS, pasaron a ser los más cercanos colaboradores del Maestro, es decir, la base fundante de Su Iglesia, los Maestros de la Fe. Y que este grupo fundante, lo formaban pescadores del lago, y con ellos un publicano, Mateo; un maestro de la Ley, Bartolomé, y algunos más, de los cuales sólo sabemos que JESÚS los había escogido entre hombres del pueblo. Esos Doces son llamados dentro de un grupo mayor de seguidores que de acuerdo a sus posibilidades continúan aprendiendo directamente de JESÚS, y acompañándolo en muchas de sus actividades.

 Es de hacer notar que, JESÚS, vino para salvar a todos, pero su obra la empezaría con los pobres, porque DIOS quiere hacer realidad Su Justicia Divina, poniendo en el mismo nivel la dignidad humana del pobre y del rico. Y es que JESÚS siendo hijo de artesanos, es decir de clase media, se había ubicado entre la gente sencilla, ya que, como cualquier hombre debía ubicarse en un ambiente y en un grupo social donde se sintiera más a gusto. Y por eso, llegada la hora, llamaría a Sus Apóstoles entre la gente común, hombres sencillos pero responsables y trabajadores.

 Al confrontarnos con el texto, vemos que el evangelista Marcos nos los presenta, para que sea leído en la lógica del seguimiento y del discipulado y no bajo una interpretación jerarquizante y exclusivista. Por eso es que los Doce son llamados a intensificar su experiencia de vida, no a imponer sus criterios a los demás miembros de la comunidad, por lo que cada uno de los llamados, lejos de sentirse como los más idóneos, se siente como los menos aptos, por lo cual necesitan intensificar su preparación para asumir integralmente su Misión.

 Además de la Convivencia con JESÚS, y del envío a predicar, los Doce también reciben el poder para luchar contra el mal. La expulsión del demonio completa los tres elementos que caracterizan el llamado de los Doce. Todos estos poderes que resalta el texto, pudiera generarnos una opinión pesimista, porque pudiéramos creer de que para ser discípulo de JESÚS es necesario tener unos dones especiales y no es así,  ya que, estos hombres que reciben tal responsabilidad y reconocimiento dentro de la comunidad de JESÚS, son personas simples y sencillas como tú y como yo, que ponen al servicio de Las Buenas Nuevas, todas sus capacidades, sus dones y sus pocos o muchos recursos económicos, y de esta manera hacer realidad el REINO de DIOS aquí en la tierra. Y que es la disposición para asumir la Misión la que los capacita para ser transmisores de la Fuerza Espiritual que les da JESÚS.

 Por eso es que cada uno de los que nos consideramos seguidores de JESÚS, tenemos que abrir nuestro corazón y nuestra mente, y con docilidad dejarnos conducir por el Maestro para asumir la Misión que nos ha asignado, y desde nuestra condición de consagrado o de padre, madre o hijo asumamos la Misión de vencer el mal, poniéndonos al servicio de los otros y orientándolos sobre el querer de DIOS para la humanidad.

Señor JESÚS, danos el discernimiento necesario, para que a imitación de tus primeros colaboradores sepamos entender que el servicio está por encima de la vanidad de creernos imprescindibles y así podamos inscribir nuestros nombres en el Banquete de los Elegidos.

Amén.