Chris Pilkerton (izq.), subsecretario del Tesoro de EE. UU. para Seguridad de las Inversiones, conversa con un periodista durante su asistencia a la reunión ministerial de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, en Asheville (EE.UU) . EFE/EPA/Jesse Barber

La reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 inició este lunes en la ciudad de Asheville con un firme llamado de la delegación anfitriona a priorizar el crecimiento económico y la desregulación. La estrategia busca contener los elevados volúmenes de deuda soberana a nivel global, en un escenario presionado por el conflicto armado con Irán y la volatilidad energética.

Al inicio de las sesiones plenarias de dos días, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió sobre el panorama fiscal global. «El mundo está inundado de deuda, y la única manera de salir de esta situación es mediante el crecimiento», afirmó ante los medios de comunicación.

Giro en la agenda multilateral y desregulación

Durante los debates dedicados a las políticas de desarrollo, Bessent sostuvo que la prioridad de la presidencia estadounidense es dotar al bloque de un enfoque «duradero y enfocado en lo esencial». La postura reflejó las diferencias de la administración del presidente Donald Trump con la gestión previa del foro multinacional, ejercida el año pasado por el mandatario sudafricano Cyril Ramaphosa.

Para dinamizar la actividad económica, la representación estadounidense expuso su modelo de recorte de trámites e incentivos a la inversión privada. Según detalló el jefe del Tesoro, la administración Trump ha eliminado en promedio 129 normativas por cada nueva regulación aprobada, una política que atribuye a la atracción de volúmenes récord de capital.

Entre los principales obstáculos para la expansión económica identificados por los delegados destacan:

Exceso de cargas administrativas y normativas.

Sistemas fiscales e incentivos financieros con deficiencias de diseño.

Niveles insuficientes de inversión pública y privada.

Fragmentación de los mercados internos y trabas a la movilidad laboral.

Miembros de los medios de comunicación durante la reunión ministerial de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, en Asheville (EE.UU.). EFE/EPA/Jesse Barber

Presión fiscal y contexto energético

El encuentro del G20 se celebra en un momento crítico para las finanzas de la primera economía mundial, donde la deuda del Gobierno federal superó por primera vez el umbral de los 40 billones de dólares. A la par, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años ha registrado máximos históricos en 19 y 25 años, respectivamente.

El incremento del endeudamiento en Washington —acelerado tras fallos judiciales recientes sobre la política arancelaria— coincide con el impacto del conflicto en Oriente Medio. La falta de una solución en el horizonte bélico y la reducción progresiva de las reservas estratégicas de crudo añaden incertidumbre al panorama financiero de cara a la proximidad del invierno en el hemisferio norte.

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