El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) se prepara para ejecutar un drástico giro en su política migratoria. Salvo un improbable bloqueo de última hora por parte del Congreso —actualmente bajo mayoría republicana—, el próximo mes de septiembre entrará en vigor una nueva normativa que restringirá severamente el tiempo de permanencia en el país para estudiantes y periodistas extranjeros.

La medida desmonta un sistema de visados que operaba sin mayores contratiempos desde finales de la década de 1970, sustituyéndolo por un esquema de plazos rígidos que ha encendido las alarmas en los sectores académico y de la prensa internacional.

El argumento oficial

El DHS justifica esta reforma bajo la premisa de erradicar la figura del «estudiante eterno», alegando que el mecanismo de duración indeterminada facilitaba que los extranjeros prolongaran su estancia de forma indefinida y obstaculizaba las capacidades de supervisión del Estado.

Sin embargo, las asociaciones de educación superior han calificado la medida como una traba burocrática contraproducente.

Durante el año académico 2023-2024, Estados Unidos acogió a más de 1,1 millones de estudiantes internacionales, consolidándose como el principal destino educativo global. Este sector inyectó más de 50.000 millones de dólares a la economía estadounidense solo en 2023.

Las universidades advierten que este límite de cuatro años ahuyentará al talento global. De hecho, los campus ya registran un declive en las matrículas internacionales debido a políticas previas de la administración Trump, que incluyeron la revocación de miles de visados y el recorte de fondos federales destinados a la investigación.

Alarma en la prensa internacional: «Reducirá la calidad de la cobertura»

El impacto sobre la libertad de prensa y el flujo informativo también ha generado un rechazo contundente. Un centenar de medios de comunicación y organizaciones periodísticas internacionales —entre ellos la agencia de noticias AFP— dirigieron una carta abierta al gobierno advirtiendo que los constantes procesos de renovación de visados cada ocho meses entorpecerán el ejercicio de la profesión.

La coalición de prensa sostiene que esta inestabilidad legal «reducirá la cantidad y la calidad de la cobertura» sobre el acontecer político, económico y social de los Estados Unidos. Incluso misiones diplomáticas, como la embajada de Japón, habían instado formalmente al DHS a mantener un marco de admisión de entre dos y cinco años para los periodistas; una petición que fue rechazada de plano por la administración, junto con la solicitud de tarifas reducidas para los profesionales de la comunicación.

Esta reforma no es un proyecto nuevo. El expresidente Donald Trump intentó implementar restricciones idénticas en las postrimerías de su primer mandato (2017-2021), una iniciativa que posteriormente fue derogada por el demócrata Joe Biden.

No obstante, con el regreso de la agenda migratoria restrictiva de Trump y el respaldo mayoritario de su partido en el Capitolio, el escenario político actual despeja el camino para que la medida sea una realidad inminente este otoño.

 

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