
El papa León XIV inició este lunes 13 de abril su primer gran periplo internacional, una travesía de alto calado espiritual y diplomático que lo llevará por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. El avión de Ita Airways aterrizó en la capital argelina minutos después de las 11:00 hora local, marcando el comienzo de una agenda diseñada para fortalecer el diálogo con el mundo islámico y llevar consuelo a las periferias del sufrimiento humano.
A su llegada, el Santo Padre se dirigió al Monumento de los Mártires (Maqam Echahid), símbolo de la independencia argelina, para honrar a los caídos. Este gesto precede a su encuentro con el presidente Abdelmadjid Tebboune y a una histórica visita a la Gran Mezquita de Argel, reafirmando la ruta de fraternidad que ya trazó en sus viajes previos a Turquía y Líbano.
Homenaje a las mártires y raíces agustinas
Uno de los momentos más emotivos de la jornada será el encuentro privado en el centro de las Hermanas Agustinas Misioneras. Allí, León XIV rezará en la capilla donde en 1994 fueron asesinadas dos religiosas españolas a manos de extremistas. Sor Lourdes, superviviente de aquel ataque, describió la visita como el encuentro «con un amigo» para compartir la perseverancia de la fe en tierras de minoría católica.
Mañana martes, el Pontífice se trasladará a Annaba (la antigua Hipona) para rendir tributo a San Agustín, fundador de su orden. Según el secretario de Estado, Pietro Parolin, la figura de San Agustín representa un «punto de encuentro natural» entre la tradición cristiana y la cultura islámica.
El eco de los ataques de Donald Trump
Este viaje apostólico comienza en un clima de inusual hostilidad diplomática. Apenas unas horas antes del despegue, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra León XIV a través de sus redes sociales, calificándolo de «terrible en política exterior» y «débil» por sus posturas de mediación en los conflictos de Irán y Venezuela.
Trump instó al Papa a «dejar de complacer a la izquierda radical», una crítica que parece no haber alterado la hoja de ruta del Vaticano. Por el contrario, Parolin subrayó que el Papa ha decidido estar «allí donde el sufrimiento humano es más acuciante», ignorando las presiones de Washington para centrarse en una realidad marcada por la pobreza, la desigualdad y las tensiones sin resolver en el continente africano.
Con una comunidad católica que en Argelia no alcanza los 90.000 fieles, León XIV busca demostrar que la relevancia de la Iglesia no reside en los números o en el poder político, sino en la capacidad de ser un actor constructivo en el diálogo entre civilizaciones.
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