El Precio de la Grandeza

Te presentamos a Bárbara Ortega, quien desde hoy te acompañará en tu crecimiento personal y profesional. Te invitamos a leerla cada lunes

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Mi madre, buscando protegerme en muchas ocasiones, justificaba, defendía y se ocupaba de muchas cosas que me correspondían a mí.

Me tomó varios años (más de los que quiero admitir), entender que esto no es así. Nunca tuve un mentor que me hiciera verme cara a cara con la realidad que muy pocos queremos afrontar.

Que no podemos avanzar sin aceptar responsabilidad.

La habilidad para responder frente a una situación sin darle la espalda, ni culpar a alguien más, es el requisito indispensable para cualquier cosa que queramos lograr en la vida

La responsabilidad personal es la base principal para crecer como individuos.

Comprender que la vida es mucho más que días que transcurren. Es ese regalo que sabes tienes que cuidar y sacarle provecho, porque en cualquier momento caducará.

Es asumir el control de lo que piensas, de lo que sientes, de lo que haces o dejas de hacer y de lo que dices o dejas de decir. Va mucho más allá de cuidar y aprovechar tus días, implica ser agente activo en cada minuto de tu vida.

“El precio de la grandeza es la responsabilidad”

Winston Churchil

 

¿Por qué deberías pagarlo?

Mientras evites hacerlo es poco probable que toques la puerta del éxito, tus opciones se limitarán y la satisfacción personal nunca te alcanzará.

Aquí te dejo la receta, síguela al pie de la letra.

La fórmula «mágica» que me llevó de ser una persona renuente al cambio a ser promotora de este.

Las 3D de la responsabilidad personal

  1. DIVORCIATE del «Soy una victima»: Cada vez que actúas como víctima, le cedes a alguien más el control de tu vida.

¿Cómo lo haces? Quejándote, excusándote y asignándole la culpa a otros. Intentando llamar la atención por las oportunidades que «perdiste», lo que otros hicieron que perdieras o por cualquier condición externa como la economía, el clima, el transporte, etc.

Algunas opciones para corregir este comportamiento son:

*Toma el aprendizaje que trae cada situación por más complicada que sea.

*Aprovecha las oportunidades. Abre los ojos, te rodean.

*Solicita ayuda.

*Escucha cada ‘pero’ que te pongas y empieza a colocar opciones en su lugar.

*Piensa en alternativas, si el plan A se complica, evalúa nuevas alternativas.

Todas estas acciones te ayudarán en este proceso de divorcio. Recuerda que el éxito es celoso.

  1. DISMINUYE tus expectativas: Siempre estás esperando demasiado de otros, más de lo que tu mismo estarías dispuesto a dar.

Ninguna persona, es responsable de hacer por ti, lo que tu mismo no haces, ni tienen el deber de apoyarte, entenderte, consolarte ni proveerte de lo que necesitas. Eres un adulto en la capacidad de actuar. Mientras más rápido entiendas esto, te podrás librar del peso de la decepción y la frustración que genera el esperar de otros.

Convéncete de tu capacidad, de tu fuerza y la inteligencia que posees para valerte por ti mismo y salir adelante.

Sigue estos pasos para lograrlo:

*Repite en voz alta: «Yo estoy en control»

*Cada vez que des algo, no esperes nada a cambio.

*Haz una lista de lo que esperas de alguien más y empieza a dártelo tu mismo.

La decepción, inconformidad y frustración, son emociones que elegimos sentir al elevar nuestras expectativas sobre otros. Renueva tu enfoque aplicando los pasos mencionados.

  1. DISCIPLÍNATE: Se tiene la falsa creencia que la disciplina es una cualidad reservada para unos pocos. Pero la verdad es esta. Es el éxito quien se reserva el derecho de admisión ¿el requisito para entrar? la disciplina.

Ahora, seamos realistas. Nadie cambia de la noche a la mañana, los grandes cambios llevan tiempo y están basados en pequeños triunfos.

Necesitas empezar de lo micro a lo macro. Para dominar las horas debes controlar los minutos, algo así me refiero.

Estos son los pasos a seguir:

*Haz una lista por horas de todas las actividades que haces durante el día.

*Evalúa tu lista y colócale un precio a tus hábitos, (de 1$ a 100$) ¿cuánto te cuesta cada mal hábito o un buen hábito que posees? al final sumas la cantidad de todos los buenos hábitos y le restas la cantidad total que arrojen los malos hábitos. Así darás con el monto total de los hábitos que tienes, además de ver el precio que estas pagando por cada mal hábito que posees.

*Establece objetivos semanales y haz una lista diaria de actividades que te llevaran a lograrlos. Establece prioridades para hacer tu día más productivo.

La vida son decisiones. Entre ellas debemos tomar las que corresponden al precio a pagar por la grandeza.

Divorciarnos de la mentalidad de victima, disminuir nuestras expectativas y disciplinarnos.

El mejor día de tu vida y la mía, como diría John Maxwell, es cuando tomamos la responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos.

Recibe mi fuerte abrazo

Atte.
Coach Bárbara Ortega
@coachbarbaraortega