
A un mes de la llegada del ultraconservador José Antonio Kast a La Moneda, el Palacio de Gobierno no solo ha cambiado de inquilinos, sino de paradigma simbólico. El cargo de primera dama, que fuera reducido a su mínima expresión por la administración progresista anterior, ha recuperado un protagonismo central bajo la figura de María Pía Adriasola, cuya presencia constante marca una ruptura drástica con el pasado reciente.
La abogada de 60 años, madre de nueve hijos y ferviente católica, ha dejado claro que su gestión se distanciará de la de su antecesora, Irina Karamanos —quien famosamente declaró «no soy ni primera, ni dama»—. Para Adriasola, el sello de estos primeros 30 días han sido los «abrazos» y la reivindicación de un rol que combina lo público con lo netamente doméstico.
Polémica en el comedor de Palacio
No obstante, este nuevo estilo no ha estado exento de tropiezos. El primer acto de Adriasola se volvió viral por las razones equivocadas: al día siguiente de la investidura, la primera dama bajó al comedor de La Moneda para servir el almuerzo a los funcionarios. El gesto, destinado a mostrar cercanía, derivó en una denuncia ante la Contraloría por parte de parlamentarios socialistas, quienes acusaron el incumplimiento de normas sanitarias básicas (uso de mascarilla, guantes y redes para el cabello).
Expertas como Carolina Barry, investigadora del Conicet, describen esta imagen como la de una «madre nutricia», un fenómeno inusual en la política del siglo XXI para una mujer profesional, pero coherente con la narrativa de «vuelta a los valores» que propone el nuevo Ejecutivo.
La asesora en la sombra
Aunque el Gobierno aún no anuncia formalmente la reconstitución de la oficina administrativa de la primera dama, Adriasola ya opera como un brazo ejecutor en temas de infancia, adultos mayores y salud. Su actividad en redes sociales es frenética y su aprobación en las encuestas es sólida, especialmente en los segmentos de clase media y alta.
Su influencia va más allá de lo protocolar. Al residir junto al Presidente en el mismo Palacio de La Moneda, analistas como Carolina Guerrero, del GIGA Institute, la señalan como la «asesora más directa» de Kast. Su capacidad para conectar con el público quedó demostrada hace dos semanas en la Final Nacional de Rodeo, donde interpretó el tema ‘Chile Lindo’, logrando que la multitud coreara con ella en un momento en que la aprobación del propio mandatario enfrentaba una baja.
¿Proyección presidencial?
El impacto de Adriasola es tal que incluso figuras de la derecha populista, como Franco Parisi, ya especulan con una futura candidatura presidencial para la abogada. Mientras se agota el plazo para que responda a la Contraloría por su incidente en el comedor, María Pía Adriasola continúa consolidando un perfil que, para sus seguidores, humaniza el liderazgo de Kast y, para sus detractores, representa un retroceso en la lucha por la paridad y la desmitificación de los roles de género en el Estado.
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