Tras enfrentar la dureza de la deportación desde Estados Unidos, varios guatemaltecos han encontrado en sectores como la construcción una oportunidad para restablecer sus vidas en su país natal, que se beneficia además de la implementación de innovadoras técnicas adquiridas por estos trabajadores en el extranjero. EFE/ Alex Cruz

Tras enfrentar la dureza de la deportación, cientos de guatemaltecos están logrando restablecer sus vidas mediante la reinserción en el mercado laboral local. Este proceso no solo les brinda estabilidad personal, sino que beneficia a industrias como la construcción, que hoy incorpora innovadoras técnicas traídas por estos trabajadores desde el extranjero.

A través del Fondo de Desarrollo Empresarial, una iniciativa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un centenar de retornados forzosos ha pasado de la incertidumbre a la seguridad de un empleo formal. El programa fortalece a pequeñas y medianas empresas para aprovechar el capital humano que regresa con capacidades técnicas avanzadas.

Tecnología y disciplina importada

Empresas como Andamios Eco, ubicada en las afueras de la capital, han sabido valorar este conocimiento. Jorge Mario Monzón, gerente de la firma, destaca que los retornados aportan habilidades en seguridad industrial y soldadura que son escasas en el mercado local.

Es el caso de Heraldo Najarro, especialista en soldadura MIG (Metal Inert Gas), una técnica que aprendió en Estados Unidos y que hoy es clave en su contratación. «Ahora las empresas aquí están trabajando con esto porque es más eficiente que el uso tradicional de electrodos», comenta Najarro a EFE.

Para otros, como Pedro José Pirir Boror, la diferencia radica en la formalidad. «Antes costaba mucho ganar un trabajo fijo. Ahora me siento bien por los beneficios del horario, el sueldo y las prestaciones», señala Pirir, quien incluso reside en un espacio habitacional facilitado por la empresa para evitar el tráfico hacia su comunidad.

Mitigando el impacto de la deportación

Desde 2023, casi 200.000 guatemaltecos han sido deportados desde Estados Unidos y México. Ante esta realidad, el programa de la OIM —que cuenta con una inversión de 875.000 dólares aportados junto al sector privado— busca mitigar el impacto social de estos retornos.

«La meta es generar 125 empleos directos para finales de 2026. Buscamos capitalizar el talento humano que regresa, que es uno de los principales tesoros de Guatemala», explicó Juan Francisco Espinoza, representante de la OIM.

Actualmente, son 15 las compañías vinculadas a sectores de construcción, gastronomía y servicios las que participan en esta red. Para trabajadores como Víctor Manuel Salazar Ortega, esta oportunidad ha cambiado su perspectiva sobre el país: «En Estados Unidos uno aprende a amar más el trabajo y a usar máquinas de toda clase; ahora, gracias a Dios, hay estas oportunidades aquí que antes de irme no existían».

El éxito de estos casos sugiere que, con el incentivo correcto, la experiencia adquirida en el exterior puede convertirse en el motor de una industria nacional más técnica, disciplinada y humana, reduciendo la presión por una nueva migración irregular.

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