
Bajo un sol abrasador que intensifica el hedor fecal, La Victoria emerge como un laberinto de miseria en la parroquia Vista al Sol de San Félix. Cientos de familias, atrapadas en manzanas 51-57, sobreviven entre pozos sépticos improvisados y desbordamientos cloacales que han colapsados hace años, mientras Hidrobolívar guarda silencio ante reclamos que se pierden en el éter burocrático.
Las calles, antaño promesas de progreso, hoy son trampas mortales: llenas de huecos que desaparecen bajo aguas negras vomitadas por bocas de visita reventadas. «Solo medio funciona la luz eléctrica, porque el agua llega una vez a la semana», lamentan los residentes, con indiferencia grabada en rostros curtidos por la lucha diaria.
Zoraida Vega, con voz quebrada por el cansancio, confiesa: «Todo se queda en papel y nadie viene a dar respuestas». Juan Ramírez añade resignado: «La luz se va lo normal, una vez al día… pero llega a los pocos minutos».
Un poco más adentro del barrio, una boca de visita desbordada hace más de dos décadas escupe podredumbre intermitente, ya que el agua por tuberías solo gotea los viernes y se corta a primera hora del lunes.
El bote de agua putrefacta se acumula a un lado de la iglesia evangélica Cristo La Fe, en la manzana 66, calle I, saturando calles de maleza que devora el asfalto erosionado.
Un Caos que Solo Perjudica a los Vecinos
«Cuando corre el agua por este sitio, el olor es insoportable», relata una perjudicada, acostumbrada a la fetidez fecal que mengua solo por la escasez hídrica semanal. En calles laterales, tanques comunitarios derraman miles de litros preciosos, agravando la erosión vial y convirtiendo caminos en lodazales traicioneros.
Francisco Núñez y Bruceline Estrada, testigos de 50 años de abandono, claman desde la manzana 51-57, la red de aguas negras está tapada desde hace décadas, forzando pozos sépticos caseros ante la indiferencia de Hidrobolívar y la Alcaldía de Caroní.
Estrada resume la paradoja: «El aseo urbano funciona a media, el agua llega viernes y se va lunes; la luz falla pero regresa rápido, ya nos acostumbramos». El par denuncia abusos, según dueños de los carritos de pasajeros cobrando 300 bolívares por trayecto sin consulta, prefiriendo camionetas a 60 bolívares que serpentean por el caos.
Núñez evoca la fundación del barrio hace medio siglo, con sectores peores que el I sumidos en tuberías colapsadas. «Hemos solicitado muchas veces y nadie responde», dice, mientras Estrada maldice el transporte inflado que explota la miseria compartida.
Cacha Deportiva
Un nativo apunta al colmo: el gobierno entregó tres desmalezadoras por consejo comunal para limpiar áreas verdes, pero la cancha deportiva yace inundada de maleza que sirve de guarida a delincuentes. «Los alrededores del liceo y escuelas están igual», denuncia, pintando un barrio donde la negligencia cría sombras peligrosas y el olvido devora esperanzas cotidianas.
Piden solución a representantes del gobierno regional y local. Vecinos esperan que este año puedan piarse de esta comunidad y arreglar las calles destrozadas por el tiempo, limpiezas de las áreas verdes, mantenimiento a las redes eléctricas y solución inmediata de las tuberías de aguas negras.
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