El Consejo Estadounidense del Ejercicio (ACE), junto a especialistas en medicina deportiva de la UCLA y fisioterapeutas de Los Ángeles, explicaron este mes cómo la arena se convierte en el gimnasio definitivo para mejorar la estabilidad y reducir el estrés.
 
Entrenar en este entorno exige un mayor esfuerzo cardiovascular debido a la superficie blanda, lo que permite obtener resultados óptimos en sesiones más cortas.
 
​La razón detrás de esta exigencia física radica en que los pies, tobillos, caderas y músculos del tronco deben ejercer más fuerza y energía para mantener el equilibrio en comparación con un terreno firme. Por este motivo, entrenadores de fútbol y atletismo utilizan las playas para la preparación de sus atletas. Sin embargo, para quienes están acostumbrados al gimnasio, la transición debe ser gradual. Los especialistas recomiendan iniciar realizando únicamente entre el 25 y el 30 por ciento del volumen de entrenamiento habitual. Si una persona corre cinco kilómetros en asfalto, debe comenzar con dos kilómetros en la orilla para evaluar la respuesta de su cuerpo al día siguiente. La misma dosificación aplica para el yoga o ejercicios de peso corporal; reducir de 15 a 5 flexiones ayuda a evitar lesiones y el sobreesfuerzo adaptativo.
 
​El proceso requiere cuidados específicos para proteger la salud. Aunque caminar, correr o saltar descalzo fortalece los pies, las personas que usan plantillas ortopédicas deben conservar sus zapatillas deportivas inicialmente, introduciendo breves momentos sin calzado de forma progresiva. También es posible utilizar calcetines para la arena con el fin de protegerse del calor del suelo. La hidratación constante antes, durante y después de la actividad es obligatoria debido a la exposición directa al sol y al calor reflejado por el agua y la arena, factores que aumentan el riesgo de deshidratación o golpes de calor. La vestimenta sugerida incluye protector solar, sombrero, gafas y ropa ajustada que impida la entrada de la arena.
 
​Además de los beneficios musculares y la reducción de la tensión arterial por estar en la naturaleza, esta práctica desarrolla la fortaleza y resiliencia mental. Al no ser un entorno controlado, factores como la humedad, la fauna silvestre y el terreno inestable obligan al deportista a mantener la concentración absoluta ante las distracciones ambientales

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store