Uno de los mayores desafíos que enfrenta la educación actual, es que en pleno siglo XXI, el docente implementa aún metodologías tradicionales para un proceso tan importante como el de la evaluación.

Hoy en día, muchos docentes pasan horas en la tarea mecánica de corregir exámenes idénticos que distan de reflejar el potencial real de cada estudiante. Sin embargo, la innovación y la tecnología nos presentan alternativas que nos conducen a pasar de ser correctores a ser analistas de los aprendizajes, identificando qué aprenden nuestros estudiantes, y lo más importante, cómo lo aprenden.

La Evaluación 2.0 va más allá de cambiar el papel por una pantalla; se trata de mejorar el enfoque y utilizar las herramientas tecnológicas para favorecer el proceso.

La Inteligencia Artificial y las plataformas de gestión de los aprendizajes son grandes aliadas que nos ayudan a aplicar una evaluación:

  • Continua y en tiempo real: Herramientas que nos permiten conocer quiénes van consolidando los aprendizajes, en el mismo momento de la clase y quiénes requieren refuerzo u otro enfoque.
  • Cualitativa y personalizada: Con las herramientas de IA podemos generar rúbricas personalizadas en segundos, adaptadas al contexto escolar y con los ajustes necesarios de acuerdo al grupo de estudiantes.
  • Partiendo de datos: Con la información que manejamos de nuestros estudiantes, podemos usar la IA para analizar tendencias y hacer los ajustes necesarios de acuerdo a las dificultades detectadas. Con estos patrones, establecer ajustes en la planificación, orientados a la mejora del proceso de enseñanza. Siempre velando por la protección de información sensible de nuestros estudiantes al utilizar las herramientas.

En el aula, el docente tiene la oportunidad de diseñar experiencias de aprendizaje que, al ser personalizadas y adaptadas a los intereses de sus estudiantes, pueden trascender. El uso de herramientas que permitan hacer diagnósticos atractivos y tener acceso a registros estadísticos acertados, contribuye a fortalecer las competencias necesarias.

Si quieres dar un primer paso a la Evaluación 2.0, puedes iniciar aplicando tests gamificados para la evaluación formativa; esto consolida aprendizajes y acompaña al estudiante. Incorporando la innovación de manera progresiva.

¿Qué tal si en tu próxima clase implementas un cuestionario generado en Gemini? Solo con tu Smartphone, abre la aplicación y escribe: «Genera un cuestionario de 10 preguntas sobre [tema] para mis estudiantes de [nivel] que me permita reforzar lo visto en clase».

Verás cómo activas tu aula incentivando la participación y refuerzas los temas de una manera sencilla, con pocos recursos.

También puedes generar las rúbricas de evaluación con un prompt sencillo, lo importante es que le des el contexto de tu aula y usar instrucciones como «formato tabla».

Lo importante es que todo lo que generes, lo valides con tu criterio de especialista en el área. La tecnología, cuando se usa con intención pedagógica y criterio, potencia tu labor.

Una evaluación debe ser una brújula que te indica cómo va el proceso para hacer los ajustes. Más allá de calificar, el enfoque es la formación. Te invito a preguntarte: ¿estoy calificando para cumplir con un registro o para transformar una vida?

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