Evangelio del Día. Lucas 13,10-17

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«Un sábado Jesús estaba enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años estaba poseída por un espíritu que la tenía enferma, y estaba tan encorvada que no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús la vio y la llamó. Luego le dijo: «Mujer, quedas libre de tu mal». Y le impuso las manos. Al instante se enderezó y se puso a alabar a Dios. Pero el jefe de la sinagoga se enojó porque Jesús había hecho esta curación en día sábado, y dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar; vengan, pues, en esos días para que los sanen, pero no en día sábado.» El Señor le replicó: «¡Ustedes son unos falsos! ¿Acaso no desatan del pesebre a su buey o a su burro en día sábado para llevarlo a la fuente? Esta es hija de Abraham, y Satanás la mantenía atada desde hace dieciocho años; ¿no se la debía desatar precisamente en día sábado?» Mientras Jesús hablaba, sus adversarios se sentían avergonzados; en cambio la gente se alegraba por las muchas maravillas que le veían hacer».

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 La Iglesia universal celebra hoy la Fiesta, entre otros santos, en honor a San Frutos, ermitaño y mártir, Su nacimiento se sitúa en el año 642.  Su muerte tiene lugar el año 715 en la paz del Señor, tras una experiencia verdaderamente mística en los últimos años de su vida. Y esta vivencia le alivia, y lo fortalece en los momentos en que sufre el martirio como sus hermanos a causa de su fidelidad al Evangelio, empezando por vender todo cuanto tenía y concluyendo por derramar su propia sangre.

 Y la liturgia diaria, nos presenta al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas, capítulo 13, del verso 10 al verso 17. En el que se narra el encuentro de una mujer encorvada con JESÚS, que la ve, la llama y sin que nadie se lo pida, le restituye la condición normal, con una simple declaración y la imposición de las manos. Ella se da cuenta del cambio experimentado y glorifica a DIOS. De manera muy distinta reacciona el jefe de la sinagoga quien lanza una serie de reclamos a la gente, porque no se atreve a reclamarle a JESÚS.

 JESÚS observa la actitud del jefe de la sinagoga y lo increpa enérgicamente, llamándolo hipócrita y expresa una argumentación según el uso rabínico, para hacerle ver su incoherencia, ya que en el día sábado una de las pocas cosas que se podían hacer era la de desatar un animal o sacarlo de hueco en el que hubiera caído, por eso es que JESÚS le dice: «tratan a los animales mejor que a una hija de Abrahán, y le pregunta: ¿es eso lo que quiere DIOS?»

 Por eso es que no debe extrañarnos el enojo del jefe de la sinagoga, ya que era un defensor riguroso de los preceptos de la Ley, y se creía obligado a hacerle ese el reclamo a la gente. Pero él también sabía que la Ley había sido dada por DIOS al pueblo de Israel, para que fueran más sensibles a los problemas humanos. Así que seguramente en ese instante ha debido sufrir un gran problema de conciencia, ya que, si nunca prestó atención a esa hermana encorvada, ha debido sentirse más desprestigiado que feliz por el gesto de JESÚS.

  Al confrontarnos con el texto vemos que obrar bien sin reparos de preceptos religiosos, sociales o culturales, es sinónimo de hacer la voluntad de DIOS, y al actuar así podemos experimentar su extraordinaria Misericordia. Pero también hemos de tener claro que, a esta manera de Obrar de DIOS, se oponen quienes están más pendientes de defender sus privilegios e intereses que el bienestar colectivo o la defensa de los derechos individuales de alguna persona en particular.

Por eso es que JESÚS Reivindica la manera de actuar de DIOS, al devolverle la salud a esta mujer, a la que muchos expertos bíblicos han relacionado con la humanidad, que permanece encorvada por las cargas del pecado de la mayoría de los seres humanos, y que solo puede ser levantada por DIOS, Encarnado en la Persona de JESÚS, que es el que desata a las personas, de las ataduras del mal tanto espirituales, como corporales, y nos invita a seguir su ejemplo

 Por lo que podemos inferir que la enseñanza de hoy es la de entender que la comunidad cristiana tiene el reto de reivindicar esa misma intencionalidad de JESÚS, al poner el bien común y el bien de la humanidad por encima de los intereses individualistas de las élites de poder, en la que estamos incluidos muchos de nosotros. De allí que hoy sea el día para preguntarnos: ¿Estaré yo actuando como el jefe de la sinagoga, más pendiente del ritualismo o de la apariencia externa y menos de las personas?  ¿Qué acciones concretas de mi vida cotidiana, reflejan mi compromiso para levantarme y ayudar a otros a levantarse de la postración a la que nos somete el pecado?

 Señor JESÚS, danos la Fuerza de Tu Espíritu para corregir nuestro proceder sesgado y retorcido, y de esta manera podamos proceder erguidos, pero no tiesos, sino flexibles y sensibles ante el dolor de los demás, tal como Tú nos has enseñado. Amén.

 

Luis Perdomo