Evangelio del Día. Lucas 5,33-39

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 “En aquel tiempo algunos le dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y rezan sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos, mientras que los tuyos comen y beben.» Jesús les respondió: «Ustedes no pueden obligar a los compañeros del novio a que ayunen mientras el novio está con ellos.

Llegará el momento en que les será quitado el novio, y entonces ayunarán.» Jesús les propuso además esta comparación: «Nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo? Nadie echa tampoco vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. Pongan el vino nuevo en envases nuevos. Y miren: el que esté acostumbrado al añejo, no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno.”  

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 La Iglesia Universal celebra hoy la fiesta entre otros santos en honor a San Gregorio Magno, extraordinario Papa y Doctor de la Iglesia, de allí el calificativo de Magno. Nació en Roma en el año 540. Siguió la vida Monástica. El 3 de septiembre del año 590, fue elegido Papa. Apoyó la liturgia y la música, por eso en su honor la música litúrgica en latín, se conoce como Gregoriana. Dejó muchos escritos de moral y teología. Murió en el año 604. 

Y la liturgia diaria, nos presenta al Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO según San Lucas, capítulo 5, del verso 33 al verso 39. En el que los adversarios de JESÚS, es decir los escribas y fariseos, se escandalizan, porque Sus discípulos no siguen las leyes antiguas del ayuno y la oración. JESÚS, una vez más, deja clara su postura; y recurre a la alegoría del novio, en la que Él es el novio, y el novio evoca banquete de bodas, y este banquete es para la fiesta, la amistad, el compartir gozosamente sentimientos felices, tal como es el Banquete de la Nueva Alianza.

Ya que el Reino de Dios no es para tristes o espíritus angélicos. Los hombres y mujeres de este Reino son de carne, sangre y huesos, gozan de las cosas buenas que DIOS Creó. Por eso es que el Reino está prefigurado en un banquete de bodas donde se sientan los salvados por JESUCRISTO, y para el que hay que ponerse el vestido adecuado, sacándose previamente los prejuicios y las maledicencias, y adoptar una actitud de escucha para poder configurarse con el Maestro.

 Y así podremos entender estas bellas metáforas con las que JESÚS adorna su enseñanza de hoy: si el vino es nuevo, ¿por qué odres viejos? Si el vestido es nuevo, ¿por qué viejos remiendos? Y es que, con la llegada de JESÚS, todo es NUEVO, y no podemos pegarlo con cosas caducas. Por eso es que JESÚS invita a sus discípulos de todos los tiempos a beber el Vino Nuevo, que se traduce en una coherencia en el decir y en el de hacer todas las cosas al Estilo del Maestro. Porque al Bautizarnos somos Criaturas Nuevas y hemos bebido el Vino Nuevo del Espíritu Santo, lo que nos lleva a hacer nueva nuestra manera de comportarnos con nuestros semejantes.

 Al confrontarnos con el texto, y revisar nuestra praxis de vida cristiana, vemos que para entrar en la familia de DIOS debemos cambiar nuestra manera de mirar las cosas y a las personas, es decir, hay que asumir una verdadera Conversión Cristiana. Porque tal como lo establece JESÚS, “no es lo que entra por la boca lo que hace impuro a las personas, sino lo que alberga su corazón”, por lo que hay que hacer un ayuno de comportamiento y una constante oración, para que el Espíritu Santo nos ayude a hacernos unas Criaturas Nuevas.

Esta es la novedad que establece JESÚS, y esa novedad supone un cambio de hábitos, un cambio de comportamiento, esto es ser “odres nuevos”, para recibir las Buenas Nuevas del Reino, o “una tela nueva”, para ser convertido en un vestido nuevo, por la guía oportuna del Espíritu Santo. Es claro que esta conversión no es tan fácil como la participación en las ceremonias litúrgicas, pero, aunque cueste más conseguirla, es la esencial para alcanzar un puesto en el Banquete de la Vida.

 Por lo que, ante todo, hay que liberarse de los prejuicios de clase. Dejemos de dividir a los hombres entre buenos y malos; entre los que se puede saludar y los que no; entre los que se debe amar y ayudar y los que no. Aprendamos que DIOS no odia ni a los ricos ni a los mal educados ni a los de izquierda ni a los de derecha, y que su PLAN MISERICORDIOSO contempla la salvación de todos. Porque no son las normas sociales, religiosas, morales, o jurídicas, escritas o no, las que nos hacen mejores personas, sino el convencimiento de que al asumirlas estamos transitando de un ser irracional a un ser social, capaz de transformar nuestro entorno por muy difícil que nos parezca.

Por eso hoy es el día para preguntarnos: ¿en nuestro comportamiento diario ponemos los preceptos legales, programas políticos, y prácticas religiosas por encima de las personas? La respuesta a esta pregunta marcará la diferencia, de ser CRISTIANO, o no ser.

  Señor JESÚS, ayúdame a ser un “odre nuevo”, para que la novedad de Tú Palabra me transforme y poder ser Tú testigo en esta difícil senda por la que estamos transitando. Amén.

 

Luis Perdomo