Lima, Perú. Colectivos de jóvenes y organizaciones de la sociedad civil reclaman la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en el currículo escolar de Perú para combatir la violencia sexual que ha afectado a más de 12.000 niños y adolescentes este año.

De enero a octubre de este año, los Centros de Emergencia Mujer (CEM) registraron 12.828 casos de acoso, tocamientos y otras modalidades de violencia sexual contra menores de hasta 17 años.

Además, en ese periodo hubo 5.728 denuncias de violación sexual de niños y adolescentes, según informó la Alianza por la Educación Sexual Integral (ESI), formada por más de 25 organizaciones de la sociedad civil y grupos de jóvenes y adolescentes del país.

La violencia contra los menores en Perú se ha manifestado igualmente en 1.563 feminicidios, desde 2009 hasta 2021, donde el 14 % de las víctimas fueron adolescentes.

HERRAMIENTAS CONTRA AGRESORES

La alcaldesa de los distritos escolares del municipio limeño de Villa El Salvador, la adolescente Yamile Cortez, dijo a Efe que durante la pandemia del covid-19 «se han intensificado los casos de violencia sexual, especialmente en menores, y la educación sexual integral te da las bases (para enfrentarla), por ejemplo, la autonomía, el saber qué está bien y qué no».

Remarcó que los menores deben aprender a «no quedarse callados ante la amenaza de los agresores porque en muchos casos no denuncian o no hablan porque tienen miedo a lo que les puedan hacer y no saben a qué lugar ir».

La también integrante del colectivo juvenil sobre derechos sexuales y reproductivos Flaves agregó que «los adolescentes no han estado teniendo educación sexual integral, ni antes de pandemia, ni durante la pandemia, y lo que han recibido ha sido muy poca (información)».

«Ya existiendo este año lineamientos legales en la currícula básica, no se ha estado implementando a la manera correcta que se necesita», indicó.

LENTO AVANCE EN LAS AULAS

El lineamiento de la Educación Sexual Integral fue aprobado por el Ministerio de Educación en 2008 y en 2017 se plantearon ocho enfoques transversales en el curriculo educativo para incluir el enfoque de género, los derechos humanos y la interculturalidad.

Sin embargo, su implementación impulsada desde junio pasado es todavía incipiente y objeto de controversia entre los sectores más conservadores de la política peruana, señaló a Efe la coordinadora del programa de sexualidad y autonomía física del movimiento feminista Manuela Ramos, Elga Prado.

«Cuando hay movimientos fundamentalistas, conservadores, antigénero, anti derechos humanos, dan retrocesos o se queda ahí, se estanca», afirmó Prado.

La también portavoz de la Alianza por la ESI explicó que actualmente hay congresistas que están remitiendo documentos al Ministerio de Educación «para anular esos lineamientos y la consigna de estos grupos conservadores es antigénero y contra los derechos humanos de las mujeres y poblaciones en vulnerabilidad».

ULTRADERECHA BLOQUEA EDUCACIÓN SEXUAL

Entre esos grupos políticos identificó al partido Fuerza Popular, de la excandidata presidencial Keiko Fujimori; Alianza para el Progreso, del político y empresario César Acuña, y Avanza País, del economista Hernando de Soto.

«Son los partidos de ultraderecha que se alían contra el enfoque de género y todo el tema de la sexualidad y la violencia machista», afirmó la activista.

Prado explicó que los maestros en la educación básica necesitan un programa formativo en educación sexual porque en algunos casos no tienen claridad sobre los conceptos y también asocian sexualidad con genitalidad.

El panorama de la educación básica en Perú es aún más sombrío, después de dos años en formato remoto por la pandemia, debido a la censura impuesta por el Congreso al actual ministro Carlos Gallardo, que significará su salida del cargo por una denuncia de filtración de un examen a docentes.

«Estamos en un escenario adverso porque han censurado al ministro de Educación, entonces aquellos avances que vamos dando y aquellos compromisos que se van generando ahora estamos en el desconcierto y la incertidumbre de quién entra, porque también depende mucho de qué postura adopta y qué claridad tiene en la garantía de los derechos humanos, el enfoque de género y lucha contra la violencia», expresó Prado.

EXPECTATIVA POR NUEVO MINISTRO

Para la representante de Manuela Ramos, es urgente que el nuevo ministro de Educación asigne recursos e implemente todo un programa, que implique «procesos de formación, de acompañamiento y también es importante el proceso de evaluación y monitoreo».

En Perú, «el tema de la violencia sexual se ha visibilizado en niveles alarmantes, niñas menores de 10 años que han quedado embarazadas revela que el hogar no es el espacio seguro», dijo Prado.

«Las niñas necesitan herramientas para su autocuidado, para identificar riesgos oportunamente», pero han habido «muchísimas dificultades» con las restricciones impuestas además por la pandemia, añadió.

EFE noticias