La fragilidad del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía —donde históricamente se concentra el 80% del tráfico aéreo del país— reactivó el debate sobre la necesidad de una infraestructura alternativa de gran escala.

Ante los recientes daños estructurales y la suspensión temporal de operaciones en el principal terminal venezolano, el abogado y especialista en transporte aéreo William Bracho advirtió que las alternativas regionales carecen de capacidad para asumir la demanda nacional e internacional de forma indefinida.

Bracho, exvicepresidente de la Cámara Venezolana de Transporte Aéreo y de Conseturismo, señaló que recintos como los de Valencia, Barcelona o las bases aéreas de Palo Negro y Boca del Río se encuentran sobrepasados.

La severa congestión en el chequeo de pasajeros y el despacho de carga ha llevado a aerolíneas internacionales como Iberia y Air Europa a descartar el uso del aeropuerto carabobeño como puerto alterno.

A este colapso operativo se suman los severos obstáculos en la conectividad terrestre. Los pasajeros desviados hacia Barcelona enfrentan trayectos por carretera que superan las seis horas, ralentizados por la presencia de entre 30 y 40 alcabalas.

En el caso de Valencia, un viaje teóricamente de dos horas desde Caracas se extiende habitualmente a casi tres debido al estado de la autopista y la densidad vehicular.

Opción Merecure: proyección a largo plazo

Frente a este escenario, el especialista enfatizó que la rehabilitación de Maiquetía es perentoria, pero insistió en que su uso debe complementarse con la planificación inmediata de una segunda gran infraestructura.

Para ello, planteó retomar la opción de Merecure, un terreno ubicado a 10 kilómetros de Caucagua, en el municipio Acevedo del estado Miranda. Esta ubicación fue la recomendada oficialmente en el Plan Nacional de Transporte de 1982.

Según Bracho, quien coordinó el capítulo aéreo de dicho estudio, la zona reúne condiciones topográficas, climáticas y de vientos óptimas para albergar pistas paralelas y terminales de gran envergadura, a solo 50 minutos de la capital.

Aunque la propuesta de Caucagua generó controversia en el pasado por las deficiencias en los servicios básicos y la compleja logística de acceso, los recientes eventos telúricos han devuelto el proyecto a la palestra.

Para Bracho, la vulnerabilidad sísmica de la zona costera ratifica que Maiquetía no puede seguir siendo el único eje del sistema aéreo nacional, calculando que la ejecución de un nuevo aeropuerto internacional requeriría entre siete y diez años bajo un esquema de presupuesto continuo.

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