
Phil Regan, el legendario jugador y mánager estadounidense conocido popularmente como «El Buitre», falleció este miércoles a los 89 años de edad, según informó el periodista de ESPN, Jeff Passan.
Regan deja un legado imborrable que se extendió por siete décadas dentro de los diamantes, logrando un estatus de leyenda en las Grandes Ligas y en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), donde inscribió su nombre en letras doradas al coronar a los dos eternos rivales.
Huella imborrable en el invierno venezolano
En Venezuela, «El Buitre» se convirtió en uno de los estrategas importados más respetados y queridos de la historia. Dirigió durante 18 temporadas en el circuito invernal, dejando su huella en franquicias como Cardenales de Lara, Bravos de Margarita y Tiburones de La Guaira.
Sin embargo, su hazaña más recordada fue guiar hacia la gloria a las dos organizaciones más ganadoras del país: se tituló campeón con los Leones del Caracas en la campaña 1989-1990 y, posteriormente, repitió los honores con los Navegantes del Magallanes en la zafra 2000-2001.
Su capacidad para manejar los camerinos y su maestría para desarrollar lanzadores marcaron una época en la pelota criolla.
Siete décadas dedicadas al juego
La travesía de Regan en el béisbol profesional comenzó en 1956, cuando firmó con los Tigres de Detroit. Tras registrar 61 victorias en el sistema de ligas menores, dio el salto a las Mayores cuatro años después.
Como lanzador derecho en la Gran Carpa, construyó una sólida carrera de 13 campañas repartidas entre los Tigres de Detroit (6 temporadas), los Dodgers de Los Ángeles (3), los Cachorros de Chicago (5) y los Medias Blancas de Chicago (1).
Durante su paso por el Big Show, formó parte de los beisbolistas del Juego de Estrellas y acumuló un récord de 96 victorias, 92 salvados y 743 ponches.
Maestro de lanzadores hasta el final
Tras colgar el guante, Regan inició su etapa como técnico a nivel universitario antes de regresar a la MLB como scout de los Marineros de Seattle. Aunque tuvo una oportunidad como mánager de los Cachorros de Chicago, su verdadera especialidad fue moldear brazos desde el bullpen.
Su longevidad desafió al tiempo: tras ejercer como coordinador y coach de pitcheo en las granjas de los Mets de Nueva York, fue ascendido al equipo grande como coach de pitcheo en 2019, a la asombrosa edad de 82 años, tras el despido de Dave Eiland. Esa campaña con los metropolitanos marcaría su retiro oficial del béisbol organizado.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









