El sueco Felix Rosenqvist, de Meyer Shank Racing, celebra su victoria en la 110ª edición de las 500 Millas en el Indianapolis Motor Speedway en Indianápolis (Estados Unidos). EFE/Jeremy Hogan

El sueco Felix Rosenqvist (Meyer Shank Racing) se coronó este domingo en las 500 Millas de Indianápolis en el final más apretado de la historia de la carrera estadounidense, al cruzar la icónica línea de ladrillos con 18 milésimas de ventaja sobre David Malukas (Team Penske).

El mexicano Pato O’Ward (Arrow McLaren) acabó en la tercera plaza, mientras que el español Álex Palou (Chip Ganassi), defensor del título, tuvo que conformarse con la séptima posición.

Fue un final de infarto en Indianápolis tras una carrera que tuvo hasta nueve banderas amarillas y dos rojas, en la que Rosenqvist puso las manos en las primeras 500 millas de su carrera. Malukas, que perdió el título en el último suspiro, acabó entre lágrimas.

Las primeras declaraciones del campeón

«No sé qué decir, gran coche, es un lujo conducir este coche. Creo que tuvimos el mejor coche hoy, en cada situación estuvimos bajo control. Funcionó de la mejor manera», aseguró Rosenqvist al acabar la carrera.

«No me lo creo», añadió el sueco, que tuvo una hija hace solo pocos días y que se convirtió en el tercer piloto de su país en coronarse en Indianápolis tras Kenny Brack (1999) y Marcus Ericsson (2022).

Caos y abandonos tempranos en la pista

Rosenqvist sobrevivió a una carrera repleta de imprevistos, accidentes y cambios de líder. El primer percance ocurrió en la vuelta 19, cuando el campeón de 2014 Ryan Hunter-Reay perdió el control de su monoplaza y acabó retirándose junto a la británica Katherine Legge, que intentaba convertirse en la primera mujer en completar el doblete Indy500 y Coca-Cola 600.

Alexander Rossi, cuyo motor acabó en llamas, el ídolo local Ed Carpenter, Will Power y el doble campeón Josef Newgarden también tuvieron que decir adiós anticipadamente a la carrera.

La tregua de la lluvia y el ajedrez de las estrategias

Newgarden quedó fuera poco después de un parón de doce minutos por lluvia en Indianápolis, justo cuando Scott Dixon había tomado el mando de la carrera por delante de Palou. Esa pausa ocurrió después de la vuelta número 100, el mínimo necesario para coronar a un campeón en caso de abandono definitivo de la prueba por problemas meteorológicos.

Empezó entonces la batalla de estrategias, con Pato O’Ward apostando por recortar paradas y por llevar al límite su gasolina para intentar meterse en la pelea por la victoria. Palou, al igual que Dixon y Malukas, se decantaron por una estrategia más conservadora en la gestión de combustible.

Los cambios de líderes ya superaban el récord de 68 en el óvalo y, con 25 vueltas por recorrer, Palou regresó a los ‘box’ para su última parada, permitiendo que O’Ward pasara al mando.

Bandera roja en el desenlace y un adelantamiento para la historia

La apuesta del mexicano parecía premiarle y arrancó una intensa pugna con Felix Rosenqvist por la victoria, con Malukas y Palou a más de 17 segundos tras su último ‘pit stop’. Rosenqvist superó a O’Ward a quince vueltas del final y esa pareja saboreaba un duelo por la gloria.

Sin embargo, a ocho giros del final, el brasileño Caio Collett sufrió un duro accidente al estrellarse contra las barreras de contención. Hubo bandera roja en Indy, una detención que volvió a mezclar las cartas.

Malukas pareció beneficiarse en la vuelta final, cuando tomó el mando de la carrera y llegó líder a la recta definitiva. Pero desde atrás, Rosenqvist encontró un hueco y adelantó a su rival en la propia línea de ladrillos para llevarse un triunfo histórico.

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