
La FIFA dejó en claro que la decisión sobre la sede de la final del Mundial 2030 «se tomará en su debido momento». Con esta postura, responde a las recientes afirmaciones de Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), quien aseguró que el partido decisivo se disputará en el Gran Estadio Hassan II de Casablanca, actualmente en construcción, diseñado para 115.000 espectadores.
No es la primera vez que la entidad presidida por Gianni Infantino frena las aspiraciones marroquíes. El pasado 5 de agosto, la FIFA desmintió categóricamente informaciones publicadas por el diario The Times, que señalaban un presunto pacto entre Infantino y Marruecos para ceder la final a cambio de apoyos en las elecciones del organismo.
Fuentes de la FIFA calificaron esa versión como «falsa y engañosa», reafirmando que no existen promesas previas e insistiendo en que el proceso de elección mantendrá la máxima transparencia.
Esta disputa por el encuentro definitivo pone a prueba los equilibrios de la candidatura tripartita que Marruecos comparte con España y Portugal.
Mientras la propuesta española aboga por escenarios históricos como el Santiago Bernabéu o el renovado Camp Nou, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, remarcó recientemente que España merece ser la sede por su estatus futbolístico actual, aunque matizó que respetará plenamente la resolución final de la FIFA.
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