
La nueva cinta «Supergirl», dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock, aterrizó en los cines este fin de semana de junio de 2026 y, en lugar de volar alto, se estrelló de manera estrepitosa.
Con una recaudación doméstica (EE. UU. y Canadá) de apenas 38 millones de dólares, la película se posiciona como el primer gran fracaso de la nueva etapa de DC Studios comandada por James Gunn y Peter Safran.
La producción de «Supergirl» contó con un presupuesto de 170 millones de dólares. Para ser rentable, los analistas estimaban que necesitaba recaudar al menos 315 millones a nivel global, pero su lanzamiento en la taquilla mundial solo alcanzó unos decepcionantes 68 millones.
Esta apertura la deja rezagada en comparación con otros tropiezos previos de la marca, ubicándola solo un poco por encima de «Birds of Prey» (33 millones) y muy por debajo de «The Flash» (55 millones). Durante su primer fin de semana, la película quedó relegada a un lejano segundo lugar, siendo aplastada por el gigante de Pixar, «Toy Story 5», que en su segundo fin de semana en cartelera se embolsó 70 millones de dólares.
El impacto no solo es financiero. La recepción por parte del público y la crítica no fue favorable, reflejado en un 56% de frescura en Rotten Tomatoes y una preocupante calificación de «B-» en el CinemaScore. Las tempranas proyecciones indicaban que el filme podría alcanzar unos 55 millones de dólares en su estreno doméstico, pero la realidad terminó de derrumbarse a medida que avanzaba la semana.
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