
La pianista venezolana Gabriela Montero regresó este jueves a los escenarios de Nueva York con un recital dedicado a la música clásica española y a su influencia en compositores europeos. En la prestigiosa sala 92NY, ubicada en el Upper East Side, la intérprete reivindicó tanto la tradición de la improvisación como sus profundas raíces culturales latinoamericanas.
El programa recorrió obras de Domenico Scarlatti, Antonio Soler, Enrique Granados e Isaac Albéniz, culminando con la monumental Rapsodia española de Franz Liszt. Según explicó Montero a EFE, el repertorio fue concebido como «un puente» entre épocas y autores unidos por el espíritu español, alejándose momentáneamente de los autores rusos que habían ocupado su agenda en años recientes.
La improvisación como herencia histórica
Célebre por su capacidad técnica, Montero aprovechó la velada para defender la improvisación, no como una ruptura moderna, sino como una práctica fundamental de la música clásica. «Dicen que lo que yo hago es muy novedoso, cuando realmente soy la más anticuada de todos los músicos clásicos», aseguró, recordando que figuras como Bach, Beethoven, Mozart y Liszt eran grandes improvisadores.
Para la pianista, el mundo académico está comenzando a romper las barreras rígidas que dominaron el siglo XX, abriéndose nuevamente a la espontaneidad sobre el escenario. Este enfoque quedó plasmado en las piezas finales del concierto, donde la artista fluyó fuera de las partituras estrictas.
Identidad, diáspora y el valor de las raíces
El recital también tuvo un fuerte componente simbólico al presentarse en una ciudad marcada por la migración. Montero destacó la importancia de celebrar el origen de cada individuo, haciendo especial énfasis en la diáspora venezolana que se ha extendido por el mundo debido a décadas de crisis política y económica.
«Vivimos una época donde debemos celebrar quiénes somos y de dónde venimos», señaló la artista residente en Barcelona, quien subrayó que la herencia latinoamericana es parte esencial del mensaje que busca transmitir en los grandes escenarios internacionales.
Activismo y el anhelo de democracia en Venezuela
Más allá de las teclas, Montero reafirmó su compromiso con la situación de su país natal. La pianista, reconocida con el Premio Internacional Beethoven por su labor en derechos humanos, mantiene una postura crítica frente al chavismo y expresó su visión sobre el futuro inmediato de Venezuela.
«Tengo mucha fe en María Corina Machado, a quien admiro muchísimo, pero lo que queremos todos es poder regresar a casa y vivir en democracia», sostuvo la ganadora del Grammy Latino, quien sigue vinculando su exitosa carrera artística con un activismo activo por las libertades fundamentales.
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