
Nahuel Gallo, gendarme argentino liberado el sábado en Venezuela tras 448 días en la cárcel Rodeo 1, calificó este miércoles el penal como un «lugar de tortura psicológica» y admitió no estar listo para relatar «atrocidades» vividas, en su primera rueda de prensa tras llegar el lunes en vuelo privado de la AFA.
«No puedo todavía, no me siento preparado», reiteró el policía fronterizo de 34 años, quien pidió por la libertad de «24 extranjeros» con los que compartió cautiverio y agradeció a presos venezolanos por su ayuda básica, ante la falta de visitas o llamadas para los no nacionales. «Tengo un hijo que me mantuvo fuerte», agregó, visiblemente aliviado por el reencuentro familiar.
Gallo, detenido el 8 de diciembre de 2024 en la frontera colombo-venezolana por un supuesto complot contra Delcy Rodríguez (hoy presidenta encargada post-captura de Nicolás Maduro el 3 de enero), evitó detalles pero instó: «No olvidemos Venezuela en su transición; esos presos políticos esperan amnistía».
Lo acompañaron el canciller Pablo Quirno y la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, en un acto marcado por la omisión de la AFA –clave en la mediación vía su presidente Claudio Tapia y su par venezolano Jorge Giménez–, amid tensiones con el Gobierno de Javier Milei, que criticó públicamente esa vía.
En Venezuela permanece detenido otro argentino, Germán Giuliani.
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