En un despliegue de cohesión civil, una coalición de trabajadores, centrales sindicales, jubilados y pensionados retomó este jueves las calles de la capital. La movilización, que tuvo como epicentro la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, marcó una hoja de ruta estratégica al culminar con la entrega de un petitorio formal ante la Embajada de Estados Unidos.
A diferencia de los eventos del pasado 9 de abril —marcados por la represión policial y el bloqueo de rutas hacia el centro de la ciudad—, la jornada transcurrió bajo un clima de tensa normalidad. El objetivo fue nítido: internacionalizar la denuncia sobre la precariedad salarial y la urgencia de garantías democráticas en el país.
Un manifiesto de crisis y democracia
Una comisión de dirigentes sindicales fue recibida en la sede diplomática para consignar un documento que trasciende el ámbito laboral. El texto no solo exige la restitución del poder adquisitivo y los beneficios contractuales cercenados, sino que demanda la liberación de los presos políticos y la convocatoria de elecciones libres bajo estándares internacionales.
Eduardo Torres, dirigente sindical recientemente excarcelado, se convirtió en una de las voces protagónicas de la marcha. “La Constitución es la vía que jamás abandonaremos”, afirmó Torres, subrayando que la lucha por el salario es indisociable de la lucha por el rescate institucional del país.
Estrategia y contexto internacional
Pese a que la movilización fue masiva, la llegada a la sede diplomática se ejecutó a través de una delegación reducida. Esta decisión logística se tomó tras recibir reportes sobre posibles focos de violencia en el trayecto, priorizando la integridad de los asistentes y la efectividad del acto de entrega.
Esta nueva fase de presión social coincide con una etapa de transición en la representación diplomática estadounidense en Venezuela. Tras el cese de funciones de Laura Dogu y la expectativa ante la llegada de John Barrett, los sectores sociales parecen buscar un canal de interlocución directo que visibilice la crisis humanitaria y laboral.
La protesta de este jueves es un recordatorio de la persistente fractura social en un contexto donde el malestar económico y el cuestionamiento al sistema político continúan movilizando a los sectores más vulnerables del país.
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