Bajo la premisa de que la educación es el escudo más robusto contra los accidentes industriales, Puerto Ordaz se convirtió en el epicentro de una jornada técnica de alto impacto diseñada para transformar el escenario operativo fluvial en un «aula abierta».
El encuentro técnico capacitó a jóvenes y universitarios en protocolos de emergencia con un objetivo crítico: garantizar que las reservas de agua dulce del sur de Venezuela permanezcan intactas ante posibles derrames de hidrocarburos.
El evento contó con la dirección del Capitán de Altura Nomar Vargas, experto en logística marítima, quien no solo expuso los desafíos técnicos del sector, sino que subrayó la urgencia de sembrar una cultura de prevención real.
Vargas recordó hitos críticos, como el siniestro del buque Gdansk en 2012, cuyas secuelas ambientales en las costas de Ferrominera sirven como un recordatorio persistente de la vulnerabilidad de los ecosistemas locales.
«Las probabilidades de un derrame son reales debido a fallas técnicas o climáticas. Nuestra meta es generar mecanismos para frenar estas eventualidades a tiempo. No solo se trata de inspecciones; se trata de cultivar el talento humano que garantizará una soberanía operativa ética», afirmó Vargas durante su intervención.
La jornada estructuró la conexión entre la teoría académica y la urgencia del campo laboral a través de tres pilares fundamentales.
El análisis de casos prácticos de cobertura legal y respuesta inmediata, abordando la prevención como una disciplina científica rigurosa con un panel multidisciplinario de expertos en leyes, seguros y operaciones marítimas, interactuó con estudiantes para cerrar la brecha formativa entre las aulas y el muelle.
Además, del énfasis en el cumplimiento de normativas internacionales como la única vía para preservar las cuencas hidrográficas del sur del país.
«De cara al río»: Una mirada estratégica
Uno de los puntos más sensibles de la jornada fue el impulso de la campaña «De Cara al Río». Esta iniciativa busca que Ciudad Guayana deje de vivir «de espaldas» a sus caudales y comience a percibir al Orinoco y al Caroní como hidrovías estratégicas para el comercio global y el desarrollo profesional.
El equipo directivo del evento hizo un llamado a la comunidad y a los futuros profesionales para mirar al río no solo como un paisaje, sino como la plataforma de desarrollo que enriquecerá a la región.
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