
El investigador de la Universidad de Cambridge, Itamar Shatz, junto a diversos especialistas en psicología organizacional, revelaron este mes una serie de mecanismos científicos para superar la procrastinación. La iniciativa busca cerrar la brecha entre la intención y la acción, un fenómeno cotidiano que genera severos picos de ansiedad, frustración e impotencia en la población adulta.
La postergación habitual de responsabilidades desencadena un aumento sostenido del estrés debido a la distancia que se crea entre lo que una persona planea ejecutar y lo que realmente hace. De acuerdo con Shatz, autor del libro Solving Procrastination, este patrón evasivo suele manifestarse ante trámites o tareas percibidas como tediosas, tales como la renovación del carné de conducir, la cédula […]
Para romper este ciclo, los especialistas plantean iniciar las actividades con la acción más pequeña posible. La profesora Katrina Monton, de la Universidad de Rutgers, explica que dar el primer paso genera un impulso dinámico donde la misma tarea comienza a aportar motivación. Por su parte, el profesor Richard Landers, de la Universidad de Minnesota, propone aplicar el «paquete de tentaciones», un método que consiste en vincular una obligación pendiente con una recompensa o actividad placentera inmediata.
Asimismo, los expertos sugieren recurrir a la «procrastinación productiva» realizando labores secundarias útiles en lugar de perder el tiempo en redes sociales, o bien entregar los dispositivos móviles a terceros para evitar distracciones. Otra estrategia central implica conectar con el bienestar futuro: realizar acciones sencillas que faciliten la jornada del día siguiente y reforzar esos hábitos mediante el agradecimiento personal posterior. En paralelo, los especialistas aconsejan abordar la salud mental de forma integral durante la mediana edad —entre los 40 y 60 años— incorporando entrenamientos de agilidad física para preservar la coordinación, así como identificando cuadros subclínicos como el trastorno depresivo persistente o la angustia derivada de vulneraciones morales.
Una táctica psicológica efectiva para consolidar la disciplina consiste en agradecerse a uno mismo en voz alta tras completar un pendiente, un ejercicio simple que refuerza la percepción de logro y neutraliza la desconexión con nuestro yo futuro.
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