
Un equipo internacional de investigadores descubrió сотenas de monumentales construcciones geométricas de origen precolonial ocultas bajo el follaje de la Amazonía brasileña. El hallazgo, logrado mediante el uso de sofisticada tecnología de escaneo láser, revela la existencia de la civilización Aquiry, una sociedad ancestral que habitó la región entre el 600 a.C. y el 850 d.C. y que llegó a albergar hasta tres millones de personas sin destruir el ecosistema.
Tecnología láser para revelar el pasado
El estudio, cuyos resultados se publicaron en la revista científica Nature, abarcó un área de 4.400 kilómetros cuadrados entre los estados brasileños de Amazonas y Acre. Mediante la tecnología LiDAR (detección y medición de distancia por luz), los arqueólogos lograron penetrar la espesa cubierta vegetal sin necesidad de deforestar, identificando un total de 432 estructuras, de las cuales 396 eran completamente desconocidas hasta la fecha.
Los geoglifos —enormes zanjas excavadas en la tierra que alcanzan hasta 15 metros de ancho y 5 metros de profundidad— se extienden a lo largo de un territorio estimado en 183.000 kilómetros cuadrados. Los investigadores destacan la precisión geométrica de las obras, comparando los conocimientos matemáticos de esta cultura con los desarrollados en la antigua Grecia por Pitágoras.
Debido a la ausencia de piedras en la zona y a la rápida descomposición de la materia orgánica por la humedad tropical, la construcción y mantenimiento de estas obras requirió un trabajo manual coordinado a gran escala utilizando herramientas de madera y canastas.
A diferencia de las primeras teorías que planteaban usos defensivos o militares, los hallazgos recientes indican que los geoglifos servían como centros comunitarios para reuniones políticas, ceremonias religiosas, celebraciones culturales y eventos deportivos. Además, el mapeo reveló más de 350 kilómetros de caminos diseñados para conectar estas estructuras entre sí, alcanzando dimensiones equivalentes a avenidas principales al aproximarse a los recintos.
El descubrimiento de la civilización Aquiry reescribe la historia del poblamiento amazónico, demostrando que las poblaciones precolombinas no se limitaron a las riberas de los grandes ríos, sino que ocuparon y gestionaron eficientemente el interior de la selva. Al respecto, el arqueólogo Rhuan Carlos Lopes concluye que la Amazonía precolonial no era un bosque virgen e intocado, sino un vasto «jardín construido» históricamente por sociedades complejas que practicaron una agricultura de subsistencia sostenible. Los investigadores continúan analizando por qué estas monumentales construcciones cesaron repentinamente hacia el año 850 d.C., en una coincidencia temporal con el declive de la civilización maya.
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