
En un avance significativo para la astrofísica moderna, un equipo de científicos ha confirmado la presencia de una atmósfera en LHS 1140b, el primer exoplaneta rocoso y potencialmente habitable donde se ha logrado detectar esta capa protectora.
El descubrimiento, publicado recientemente en la revista Science, proporciona la primera evidencia clara de que mundos con características similares a la Tierra pueden conservar atmósferas, un paso esencial para la existencia de vida.
La existencia de una atmósfera es un requisito crítico para la habitabilidad, ya que permite retener agua, regula las temperaturas de la superficie y protege al planeta de la radiación espacial constante.
Durante años, la comunidad científica había logrado identificar atmósferas en gigantes gaseosos, pero la detección en mundos rocosos —mucho más pequeños y difíciles de observar— había permanecido como un desafío elusivo.
Para este estudio, los investigadores utilizaron datos obtenidos en el Observatorio Las Campanas, en Chile. Durante 2024, al observar el tránsito de LHS 1140b frente a su estrella, los astrónomos detectaron una firma específica de helio a gran altitud, evidenciando que este elemento escapaba de la atmósfera.
El hallazgo valida el modelo teórico desarrollado por el investigador Cherubim, quien había planteado que, bajo ciertas condiciones, elementos ligeros como el helio podrían filtrarse desde un planeta rocoso.
El contexto de la estrella anfitriona es vital para entender este resultado. LHS 1140b orbita una enana roja, un tipo de estrella que, aunque es la más común en la galaxia, suele ser extremadamente violenta, emitiendo llamaradas de radiación capaces de despojar a sus planetas de cualquier capa gaseosa.
Sin embargo, la estrella anfitriona de este exoplaneta es menos activa que el promedio, lo que la convierte en una candidata ideal para estudiar la estabilidad atmosférica.
En 2025, el equipo realizó una nueva serie de observaciones durante otro eclipse. En esta ocasión, no detectaron la salida de helio, lo que representó una sorpresa para los autores del estudio. Shreyas Vissapragada, científico planetario y coautor, señaló que se trata de la primera vez que se observa un cambio atmosférico en tiempo real en un exoplaneta rocoso, lo que abre nuevas preguntas sobre la dinámica de estos mundos.
Aunque se clasifica como similar a la Tierra, las diferencias son notables: el año en LHS 1140b dura menos de 25 días y el planeta siempre muestra la misma cara a su estrella, eliminando el ciclo convencional de día y noche. Además, mientras que nuestra atmósfera es rica en nitrógeno, la de este exoplaneta parece estar compuesta principalmente por helio.
La posibilidad de vida en entornos dominados por el helio no es descabellada. Un estudio de 2020, liderado por la astrofísica Sara Seager, demostró que organismos como la levadura y la bacteria E. coli podrían sobrevivir en una atmósfera compuesta de helio puro, sugiriendo que la búsqueda de vida en estos mundos distantes podría requerir ampliar los parámetros biológicos que tradicionalmente conocemos.
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