
Human Rights Watch (HRW) señaló este miércoles a México como uno de los países con mayor deterioro democrático y graves violaciones a derechos humanos, por la eliminación de contrapesos al poder, violencia criminal extrema, impunidad rampante y abusos de fuerzas de seguridad.
Al presentar el informe anual en la capital mexicana, la directora para las Américas, Juanita Goebertus, destacó una «contradicción muy clara» entre el discurso internacional de la presidenta Claudia Sheinbaum y la realidad interna. Alertó sobre la crisis de desapariciones forzadas —más de 133.000 casos—, calificada como «ataque frontal» por la negación gubernamental de su carácter estructural.
La erosión democrática, iniciada bajo Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), se profundiza con reformas que debilitan la independencia judicial, amplían la prisión preventiva oficiosa y consolidan la militarización. «Eliminar controles da chance de que el siguiente gobierno restrinja derechos», advirtió Goebertus, diferenciándolo de dictaduras como Cuba o Venezuela.
México debuta como «worst offender»
La periodista Denisse Dresser, del consejo asesor de HRW, enfatizó que México figura por primera vez entre los peores ofensores de derechos humanos, junto a Hungría o Turquía. Aunque reconoce que 13 millones salieron de la pobreza, documenta «negación sistemática» de violaciones civiles y políticas que impiden justicia.
El Mundial de Fútbol 2026, con partidos en México, atraerá atención global a zonas de fosas clandestinas y desapariciones. «Apoyos sociales no remplazan protección contra abusos del poder», subrayó Dresser.
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