
Cientos de indígenas marcharon este jueves por el corazón de la capital brasileña para exigirle al presidente Luiz Inácio Lula da Silva celeridad en la demarcación de sus territorios. La movilización ocurre en un momento crítico, a menos de seis meses de unas elecciones presidenciales que podrían redefinir el rumbo ambiental y social del gigante suramericano.
Bajo el lema «Demarca Lula: Brasil soberano es tierra indígena demarcada y protegida», los manifestantes recorrieron el centro político de la ciudad hasta llegar a la Plaza de los Tres Poderes. Aunque el mandatario progresista ha reconocido varios territorios desde 2023, las etnias denuncian que los avances son insuficientes frente a la magnitud de los conflictos territoriales.
El factor electoral: Lula vs. Bolsonaro
La urgencia del reclamo se intensifica por el panorama electoral de octubre. Lula se enfrenta a un empate técnico en las encuestas con el senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El recuerdo de la gestión anterior, durante la cual no se demarcó ni un solo kilómetro de tierra ancestral y se favoreció abiertamente la expansión del agronegocio, pesa en el ánimo de los manifestantes.
«Los pueblos originarios somos resistentes; siempre pensamos en los avances y en ampliar la presencia política», declaró Joenia Wapichana, expresidenta de la Funai y actual precandidata, quien busca aumentar el número de legisladores indígenas en una Cámara de Diputados históricamente esquiva a sus intereses.
Infraestructura en disputa
La protesta también coincide con un debate crucial en el Supremo Tribunal Federal. Los magistrados analizan la viabilidad de una línea férrea destinada a cruzar la Amazonía para el transporte de productos agrícolas hacia el Atlántico. Los pueblos indígenas rechazan de plano este proyecto, que requeriría reducir superficies de áreas protegidas, lo que consideran una violación directa a sus derechos territoriales y ambientales.
Campamento Tierra Libre
Esta marcha es el acto central del Campamento Tierra Libre, el mayor foro de reivindicación indígena de Brasil, que se celebra anualmente desde hace dos décadas. Desde el pasado domingo, delegaciones de todo el país han llegado a Brasilia para recordar al Ejecutivo que la protección de la Amazonía y la lucha contra el cambio climático son imposibles sin la garantía jurídica sobre sus tierras.
Para los líderes indígenas, las promesas de «deforestación cero» de la administración Lula solo serán creíbles si se consolidan las demarcaciones antes de que el calendario electoral complique la gobernabilidad del país.
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