Un equipo de científicos, liderado por Han Zhang de la Universidad de Shenzhen en China, ha desarrollado un dispositivo óptico revolucionario capaz de identificar cantidades ínfimas de marcadores de cáncer en el torrente sanguíneo.
Este avance promete transformar el diagnóstico médico, permitiendo detectar la enfermedad mediante un análisis de sangre convencional mucho antes de que los tumores sean visibles en radiografías o exploraciones tradicionales.
El mayor obstáculo actual en la oncología es que los biomarcadores —rastros como proteínas o fragmentos genéticos que el cáncer deja a su paso— son extremadamente escasos durante las fases iniciales.
El nuevo dispositivo supera esta barrera al captar señales extremadamente débiles que los métodos actuales suelen pasar por alto.
Ingeniería molecular y precisión cuántica
La arquitectura de esta tecnología es una sofisticada combinación de disciplinas. El sistema integra microestructuras de ADN, puntos cuánticos y la herramienta de edición genética CRISPR.
A diferencia de las pruebas diagnósticas convencionales que requieren procesos de amplificación química largos y costosos para aumentar la intensidad de la señal, este dispositivo detecta los indicadores de forma directa.
El funcionamiento se basa en un efecto óptico especial que ocurre sobre la superficie de un material de vanguardia: el disulfuro de molibdeno. Los investigadores utilizan estructuras de ADN a escala nanométrica para fijar moléculas sensibles en puntos exactos.
Cuando el biomarcador objetivo entra en contacto con el sistema, la tecnología CRISPR interactúa con él, provocando un cambio medible en la señal luminosa. Al carecer de «ruido» o interferencias, la precisión es prácticamente absoluta.
Resultados prometedores en cáncer de pulmón
Para validar su eficacia, los científicos probaron el dispositivo con el biomarcador miR-21, estrechamente vinculado al cáncer de pulmón. Tras obtener resultados positivos en entornos controlados de laboratorio, la tecnología se aplicó a muestras de sangre real de pacientes.
El dispositivo demostró una capacidad asombrosa para distinguir entre el objetivo deseado y otras moléculas similares, incluso cuando la presencia del marcador era de apenas unas pocas moléculas.
Un futuro portátil y versátil
Una de las mayores ventajas de este sistema es su naturaleza programable. Esto significa que, en el futuro, no solo servirá para el cáncer, sino que podrá ajustarse para detectar virus, bacterias, toxinas o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
Actualmente, el equipo trabaja en la miniaturización del dispositivo. El objetivo es crear una herramienta portátil que pueda utilizarse en clínicas y hospitales de todo el mundo, incluidas zonas con recursos limitados.
De lograrse su comercialización, esta «biopsia líquida» de alta precisión no solo reduciría drásticamente los costes de tratamiento, sino que elevaría significativamente las tasas de supervivencia global.
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