Irán ejecutó este domingo a otros dos manifestantes condenados por el supuesto asesinato de cuatro agentes de seguridad durante las protestas antigubernamentales de enero en la ciudad de Isfahán, con lo que el número de personas ahorcadas por esos hechos ascendió a 23.
Según informó EFE, las autoridades identificaron a los ejecutados como Erfan Esfandiyari y Gol-Mohamad Mohamadi, acusados de participar en los disturbios registrados el 8 de enero en la plaza Shahid Alikhani de Isfahán, manifestaciones que el Gobierno calificó como un supuesto «golpe de Estado» impulsado por Estados Unidos e Israel.
De acuerdo con la versión oficial, los acusados habrían atado a varios agentes de seguridad, los agredieron con piedras, les rociaron gasolina y les prendieron fuego. Las autoridades también sostienen que, tras la muerte de los funcionarios, los cuerpos fueron mutilados y las imágenes difundidas a través de redes sociales vinculadas al «enemigo».
En el proceso judicial fueron imputadas 16 personas, varias de las cuales recibieron condenas a muerte que posteriormente fueron ratificadas por el Tribunal Supremo de Irán.
Las autoridades iraníes han ejecutado esta semana a tres manifestantes, elevando a 23 el total de personas ahorcadas por su participación en las protestas de enero. Según el balance oficial, la represión dejó 3.117 fallecidos, aunque organizaciones de derechos humanos como HRANA, con sede en Estados Unidos, aseguran que la cifra supera las 7.000 víctimas.
Irán continúa siendo uno de los países con mayor número de ejecuciones en el mundo. De acuerdo con Amnistía Internacional, en 2025 fueron ejecutadas 2.159 personas, más del doble que en 2024 y la cifra más alta registrada en décadas.
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