Isabel II

Londres.-Tras la muerte de la Reina Isabel II en su casa de verano en Balmoral, Escocia; se activó la Operación «Puente de Londres», anunciando el fallecimiento de la monarca.

Lógicamente, esta importante noticia ha sobresaltado a la sociedad británica de una manera más que lógica. No en vano, Isabel II lleva reinando desde el 6 de febrero de 1952. Eso significa que lleva en el trono más de 70 años y, por tanto, su ausencia supondría un momento muy traumático para el Reino Unido.

La pregunta más recurrente es: ¿Qué pasará después de la muerte de la reina? Lo cierto es que durante décadas se ha ido preparando un protocolo para preparar ese momento, es decir, cómo notificar al pueblo británico la noticia y qué se tiene que hacer después. Este plan tiene un nombre en clave: Operación Puente de Londres (Operation London Bridge).

A continuación vamos a contaros todo lo que implica la Operación Puente de Londres.

¿Qué es la Operación Puente de Londres?

Cada vez que fallece un miembro de la familia real británica, existen planes estrictos para lo que sucederá a continuación. Pero ninguno de estos planes es más importante que la muerte de la jefa de Estado.

La Operación Puente de Londres (cada miembro de la familia real tiene su propio nombre en clave) es, básicamente, el plan para los días siguientes al fallecimiento de la reina, algo que hará que el Reino Unido entre en un periodo de luto oficial. De esta manera, se les indicará a los departamentos gubernamentales del Reino Unido que tengan las banderas a media asta dentro de los 10 minutos posteriores a que se les indique a los funcionarios del gobierno que muestren discreción.

La casa real emitirá un comunicado oficial notificando a la nación del fallecimiento del monarca. En ese momento, el príncipe Carlos se convertirá en rey y se dirigirá a la nación el día de la muerte de su madre. Por su parte, Liz Truss, primera ministra del Reino Unido, será la primera funcionaria del gobierno en publicar una declaración oficial.

El príncipe Carlos comenzará una gira por el Reino Unido en los días previos al entierro, que sucederá 10 días después de la muerte de la monarca. Todos los asuntos parlamentarios se suspenderán durante 10 días y el ataúd de la soberana permanecerá expuesto durante tres días en el Parlamento para que pueda ser despedida por los ciudadanos.