Jerusalén.- Israel sigue superando ampliamente los mil positivos diarios por COVID-19, manteniendo cerca el riesgo de una vuelta a duras restricciones en las próximas semanas. Los pacientes en estado grave se han casi triplicado en un mes.

Ayer se registraron diez muertes y más de 1.600 nuevos contagios, en un país de 9 millones de habitantes, lo que eleva el total de fallecidos a 619 y el total de infectados a más de 85.000.

Los enfermos ingresados en condición crítica son ya 381, casi el triple de los que había hace un mes y, de ellos, 110 están conectados a respiradores, según el Ministerio de Sanidad.

Muchos hospitales se van saturando: las camas en las unidades de cuidados intensivos y los recursos para pacientes con otras patologías disminuyen, y el personal médico está cada vez más abrumado por la situación, según el periódico local Haaretz.

El hospital de Hadassah de Jerusalén, uno de los más importantes del país, cerró su sala de urgencias en su sección de medicina general para derivar a sus trabajadores a las salas de coronavirus.

Esto dejó al centro con una sola unidad de emergencias de cirugía, donde solo trataba a pacientes en proceso posoperatorio, pero ahora acoge a enfermos con cualquier tipo de patología y se encuentra al máximo de su capacidad.

Share Zedek, otro importante centro médico de Jerusalén, ha tenido que enviar a enfermos con COVID-19 a otros hospitales durante las últimas semanas para mantener espacio donde tratar a otros pacientes.

Centros médicos situados en zonas del país donde ahora mismo no hay focos de infección podrían verse también saturados si esta tendencia continúa.

En esta segunda ola, «hospitales con mil camas están en su capacidad máxima, con pacientes en los pasillos», declaró a Haaretz Joseph Mendelovich, subdirector de medicina en Share Zedek.

Israel, que tomó rápidas restricciones con el inicio de la pandemia, superó su primera fase con un impacto moderado, pero desde junio y tras la reapertura de los colegios, centros de ocio y restauración se enfrentó a una segunda oleada con muchos más contagios.

Esto obligó al Gobierno a imponer de nuevo medidas restrictivas, aunque por ahora ha evitado volver al cierre total para aplacar el impacto en la economía, que registra a más de 850.000 parados y un 21% de desempleo, muy superior al 3,3% de febrero.

EFE

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