El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, se besa con su mujer, Begoña Gómez, en un acto preelectoral de este sábado en Madrid. EFE/ J.J. Guillén

Los principales partidos de la izquierda española se presentarás por separado al Congreso de los Diputados en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, aunque mantendrán listas conjuntas para el Senado con el objetivo de maximizar su representación parlamentaria. La decisión se produce en un contexto de proyecciones electorales desfavorables para el bloque progresista, asumiendo el riesgo de que la dispersión de votos perjudique la asignación de escaños en las circunscripciones con menor número de diputados.

El Partido Socialista (PSOE) reconfirmó este sábado a su secretario general, Pedro Sánchez, como aspirante a la Presidencia del Gobierno. Por su parte, la franja a la izquierda del PSOE no logró consumar un acuerdo unitario de ámbito nacional entre la coalición Frente Amplio —encabezada por la excaldesa de Barcelona, Ada Colau— y la formación Podemos, liderada por Irene Montero, limitando sus alianzas regionales a la Comunidad Valenciana y Canarias. Para la Cámara Alta, sin embargo, el PSOE y el Frente Amplio integraron pactos de unidad en la mayor parte del territorio nacional.

La derecha consolida ventaja en las proyecciones electorales

En el espectro opositor, las encuestas de intención de voto coinciden en otorgar una amplia mayoría absoluta a la suma del conservador Partido Popular (PP) y la formación de extrema derecha Vox. Las tendencias reflejan un crecimiento de Vox impulsado por un discurso severo en materia de inmigración irregular, alimentado por la reciente crisis fronteriza registrada en Ceuta tras la entrada masiva de más de 80.000 personas procedentes de Marruecos a finales de julio.

Controversias cruzadas por la vivienda y las pensiones

A un mes y medio de la cita electoral, el debate político se centra en la vivienda y el sistema público de pensiones. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, calificó de «coalición de perdedores» el pacto para el Senado entre socialistas y el Frente Amplio, criticando la política habitacional del Gobierno tras la dimisión de la portavoz del PSOE, Monte Mínguez, por la vinculación de su entorno familiar con desahucios. En réplica, Pedro Sánchez rechazó los recortes propuestos por la oposición y prometió defender el acceso a la vivienda digna frente a la especulación inmobiliaria.

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