La urbanización Prados del Este, en el municipio Baruta, Caracas se convirtió en el escenario de un atroz femicidio que ha conmocionado a los residentes del este de la capital.

Lécida Gómez Ortiz, de 57 años, fue asesinada de múltiples puñaladas dentro de la quinta que cuidó con esmero durante los últimos 30 años. El responsable, según las investigaciones, fue su propia pareja.

El principal sospechoso, identificado como Julio Amauri, un ciudadano de nacionalidad colombiana y jardinero de oficio, habría perpetrado el ataque tras una discusión. Sin embargo, lo que más ha impactado a los investigadores del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) fue su conducta posterior al crimen.

Tras agredir mortalmente a Gómez Ortiz, el sujeto abandonó la vivienda y se dedicó a podar jardines en otras casas de la misma urbanización. Con la ropa aún impregnada del sudor de la jornada, Amauri intentó simular una rutina normal para crearse una coartada sólida ante la vista de los vecinos.

El hallazgo y la falsa sorpresa

La tragedia fue descubierta por un hermano de la víctima, quien al ingresar a la propiedad se topó con la dantesca escena y dio aviso inmediato a las autoridades. Minutos después, mientras los uniformados acordonaban el área, Julio Amauri se presentó en el sitio, fingiendo consternación y sorpresa por lo ocurrido.

No obstante, la astucia del agresor no fue suficiente. Los funcionarios de la División contra Homenajes del CICPC notaron inconsistencias en su relato y decidieron trasladarlo para un interrogatorio exhaustivo. Bajo la presión de las evidencias y las contradicciones, el jardinero terminó por confesar el crimen en la sede policial.

Crónica de un aislamiento

Fuera de la morgue de Bello Monte, familiares de Lécida compartieron detalles que dibujan un patrón común en estos casos de violencia de género. Manifestaron que llevaban meses sin mantener una conversación fluida con ella.

Según explicaron, desde que Lécida inició la relación sentimental con Amauri hace dos años, se fue alejando progresivamente de su círculo familiar, un aislamiento que, lamentablemente, impidió que sus seres queridos detectaran a tiempo el peligro que corría.

El detenido permanece bajo custodia y será puesto a la orden del Ministerio Público bajo cargos de femicidio agravado, mientras la comunidad de Prados del Este lamenta la pérdida de una mujer que dedicó más de media vida al resguardo de un hogar que terminó siendo su última morada.

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