Judith Castillo aclara que su libro no critica al certamen Miss Venezuela, sino la organización que le tocó en su momento. Además, destaca que la plataforma sí le ha servido de impulso.Foto Erika Guzmán.

Miss Venezuela 1976, Judith Castillo Uribe, se encontró con el público guayanés el pasado 30 de septiembre a las 6:00 p. m. en los espacios de Librerías Latina, ubicados en el Orinokia Mall, para presentar su obra literaria 50 años después. Tras su lanzamiento inicial en Caracas el pasado 24 de mayo, la exreina de belleza, animadora y abogada trajo a la región un testimonio íntimo que desmitifica su paso por los certámenes y ofrece una profunda reflexión sobre la resiliencia, el amor propio y la dignidad femenina.

Durante el ameno conversatorio, Castillo confesó que la escritura de sus memorias no fue un proyecto premeditado. El verdadero impulso nació de la inocente reacción de una de sus nietas de siete años, quien al ver un video antiguo de Miss Universo quedó impactada al descubrir que su abuela «Gigi» había sido joven.

Esta anécdota la motivó a sentarse durante un año y medio a documentar su historia con el firme propósito de que sus nietas conocieran su legado, las batallas que libró y la razón por la cual decidió construir su vida en Venezuela. Este escrito también sirvió como canal para la catarsis de esa niña que ahora es una mujer.

Lejos del glamour que proyectan las cámaras, la autora fue contundente al relatar las sombras de su experiencia en el certamen nacional a sus escasos 17 años. «El concurso Miss Venezuela para mí fue casi trágico. Tuve que luchar contra el maltrato de palabras, la discriminación racial y social», confesó ante los asistentes.

Aunque estuvo a punto de renunciar al verse expuesta a un ambiente hostil que incluso intentó cerrarle las puertas en el modelaje y los medios, decidió hacer frente a la adversidad sin negociar sus principios.

El encuentro también sirvió como espacio para la promoción cultural. Castillo hizo una apasionada defensa del libro físico frente a la inmediatez de las pantallas, resaltando el valor de las librerías como refugios del saber y el esfuerzo conjunto de correctores y casas editoras, con una mención especial a la ya fallecida escritora Inés Muñoz Aguirre y a PublicARTE Editorial por respaldar su manuscrito.

A sus 68 años, luciendo una vitalidad que atribuye a su disciplina en el gimnasio, su buena genética y, sobre todo, a una actitud positiva, Judith Castillo demostró que es mucho más que una corona. 50 años después trasciende la etiqueta de un simple recuento de farándula para convertirse en un manifiesto que invita a los jóvenes y a las mujeres a perseguir sus sueños sin sacrificar jamás su esencia, su dignidad ni el respeto que merecen.

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