
El presidente de Chile, José Antonio Kast, defendió este jueves su decisión de trasladar a la población el impacto económico de la guerra en Irán mediante un alza histórica de los combustibles: más del 40% en gasolina y superior al 60% en diésel. La medida desató las primeras protestas y advertencias de movilizaciones nacionales.
«Hablar con la verdad nos da tranquilidad. Una alternativa era endeudar más a la nación, lo que sale más caro», argumentó Kast durante la presentación del primer paquete de medidas paliativas, ya aprobado por el Congreso.
Al estilo de la administración de Donald Trump —a quien admira—, Kast se presentó en una sala de La Moneda con sus ministros económicos y mostró a la prensa la carpeta con el decreto firmado.
Las medidas incluyen congelación de tarifas de transporte público y escolar en Santiago (elevadas hace un mes), subsidios para taxistas y transportistas, y reducción en el precio de la parafina ante el invierno.
Congreso de Santiago
Tanto la oposición como sectores de la derecha las tildan de «insuficientes», por ignorar el gas —principal energía de los chilenos— y no frenar el encarecimiento logístico en un país dependiente de camiones y con escasa electrificación.
Cientos de estudiantes protestaron frente a la ex sede del Congreso en Santiago al grito de «¡no más mentiras!», contra el alza que ya impacta precios. Gremios de transportistas advierten subidas inevitables y anuncian bloqueos viales desde este viernes en todo el país.
«No afectemos más a la patria ya golpeada», dijo Kast sobre las protestas esperadas. «Si quieren manifestarse, eviten el transporte público como el Metro. Háganlo en espacios públicos sin dañar a otros», agregó, recordando el estallido social de 2019 por el alza en el Metro que derivó en las mayores protestas desde el fin de la dictadura.
Kast aseguró que el Estado responderá «con toda la fuerza de la ley» ante cualquier violencia.
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