

El escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú concluyó este lunes, veintidós días después de la votación celebrada el 7 de junio. Los resultados confirmaron el triunfo de la candidata derechista, Keiko Fujimori, sobre el izquierdista Roberto Sánchez, por una estrecha diferencia de 49.641 votos.
Con el 100 % de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori obtuvo el 50,135 % de los votos válidos (9.223.396 sufragios), frente al 49,865 % de Sánchez, quien sumó un total de 9.173.755 papeletas. Esta es la tercera elección presidencial consecutiva en el país que se define por un margen menor a los 50.000 votos.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene previsto proclamar oficialmente los resultados el próximo viernes 3 de julio, acto en el cual Fujimori será declarada presidenta electa. Posteriormente, el 15 de julio recibirá sus credenciales y el 28 de julio —coincidiendo con las Fiestas Patrias de Perú— asumirá el cargo en una ceremonia de investidura ante el Parlamento.
El camino hacia la victoria
La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) logra la presidencia en su cuarto intento, tras haber perdido en el balotaje de los tres procesos anteriores frente a Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021).
Por su parte, Roberto Sánchez —quien compitió en estos comicios respaldado por el encarcelado expresidente Castillo— anunció que no reconocerá la victoria de Fujimori. El candidato denunció, sin presentar pruebas, un supuesto fraude en el voto exterior y solicitó su anulación. De haberse aprobado, el resultado le habría favorecido, ya que Sánchez fue el candidato más votado dentro del territorio nacional.
Fujimori se alzó con el triunfo en la elección presidencial más compleja de la historia peruana. Con un récord de 35 candidatos, el voto se dispersó a tal punto que Fujimori pasó a la segunda vuelta liderando con apenas el 17,19 % de los votos, seguida por Sánchez con el 12,03 %.
La victoria de Keiko Fujimori le permitirá gobernar durante el periodo 2026-2031, poniendo fin a una década de extrema inestabilidad política en la que Perú tuvo ocho presidentes en diez años. Irónicamente, gran parte de esa crisis se debió a las sucesivas destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento, la mayoría de ellas impulsadas por la propia bancada fujimorista.
Retorno del fujimorismo 25 años después
Este resultado marca el regreso del fujimorismo al poder tras un cuarto de siglo, desde que Alberto Fujimori dimitiese por fax desde Japón tras revelarse un macrocaso de corrupción en su administración. Aquel escándalo lo llevó a ser condenado a 25 años de prisión por corrupción y delitos de lesa humanidad.
En esta campaña, la líder del partido Fuerza Popular centró su discurso en la promesa de «recuperar el orden», capitalizando la actual preocupación ciudadana ante el aumento de la inseguridad y el auge del crimen organizado.
Fujimori encaró estos comicios reivindicando plenamente el legado de su fallecido padre, destacando las reformas que sentaron las bases del crecimiento económico y la derrota de Sendero Luminoso y el MRTA. Una estrategia de mano dura que coexistió con los abusos y la red de corrupción de su principal asesor, Vladimiro Montesinos, quien actualmente se encuentra próximo a salir de prisión.
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