En medio de los imponentes edificios residenciales de la urbanización Villa Brasil de Puerto Ordaz, se yergue el Kiosco Apolo 11, bautizado por sus fundadores en memoria de la misión espacial estadounidense comandada por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, que alunizó con éxito en la Luna el 20 de julio de 1969.
Luego despegó el 21 de julio, se acopló al Columbia en órbita y amerizó en el Pacífico ocho días después del lanzamiento del 16 de julio. Vicente Emilio, emprendedor y primer dueño en 1969, abrió las puertas de su establecimiento para vender desde un café hasta una caja de fósforos.
Esta zona emblemática de la parroquia Cachamay forma parte de las 4.662 unidades construidas por el Banco Obrero en Puerto Ordaz y San Félix, entre 1950 y 1967, incluyendo las casitas de razón social en este urbanismo.
Los bloques de 4 pisos con 3 habitaciones fueron impulsados por la Orinoco Mining Company para los trabajadores mineros; además, la urbanización era parte del plan urbanístico «Ciudad Abierta» aprobado en 1951 por ingenieros como Francisco Carrillo Batalla, Moisés Benacerraf y Carlos Guinand.
Villa Brasil
El nombre Villa Brasil sigue el patrón de urbanizaciones de la época en Puerto Ordaz, inspiradas en países latinoamericanos, como Villa Colombia o Villa Central, para evocar integración regional en el contexto minero-industrial. Se ubica frente al Campo «B» de la OMC, con urbanización de casitas adosadas en sistema similar a la urbanización de Coche en Caracas, con sendas en vez de calles transversales, sin jardines centrales.
El Kiosco Apolo 11 aún luce su aviso con el nombre y patrocinado por la Coca Cola; toda la pintura azul descolorida por el sol y el agua yace con tres de las cinco puertas abiertas, con la mirada hacia la carrera Río de Janeiro y a los principales edificios que están de espalda a la avenida Estados Unidos, que comunica con la vía Brasil.
Rosa González y Gilberto son los terceros dueños del local y dan fe de que dicho establecimiento tiene más de 60 años anclado en este sitio. Según Gilberto, invirtieron 300 bolívares en la compra del kiosco; actualmente tienen 30 años administrándolo y batallando con las altas y bajas de la economía del país. «Hemos logrado sobrevivir y mantenerlo abierto», dijo con la voz un poco apagada.
Rosa explica que han sabido lidiar con la crisis; durante los cinco días de la semana venden refrescos y otras cosas; sin embargo, con la masa de maíz los fines de semana les ha ido bien. Además, en las tardes venden empanadas y tienen una clientela fija.
Gilberto trabajó con el consorcio Amazonia en Sidor por espacio de 10 años, en el área de Protección de Planta. Después que cayó la depresión económica en el país y comenzaron a salir estas empresas del holding CVG, quedó desempleado y se ha ingeniado junto a su madre en el negocio familiar.
Otros moradores aseguran que el Kiosco Apolo 11 es un icono en el barrio. «Antes era un sitio de encuentro en donde coincidían los más viejos de este sector, en donde muchos se acercaban a echar chistes, conversar, jugar y ‘algunas veces hablar de los demás'», exclamó un nativo de Villa Brasil.
Negocios como el «Kiosco Apolo 11» se consiguen en otras urbanizaciones de Puerto Ordaz, como Villa Colombia, Villa Central, Mendoza, centro de Puerto Ordaz, Manoa en San Félix, Doña Bárbara, entre otras urbanizaciones que florecieron con la explotación del hierro en la región.
Atención gubernamental
Vecinos dicen que hay muchas cosas por recuperar que se han deteriorado por falta de mantenimiento: piden alumbrado en las calles, cuando cae la noche el sector se convierte en boca de lobo, las lámparas de los potes se encuentran quemadas.
Según ellos, el agua comenzó a llegar, no como antes que no faltaba; ahora sale por las tuberías a partir de las 5:00 de la tarde y a eso de las 9:00 de la mañana ya no tienen agua. «Días pasados era un calvario conseguir agua, aunque la que llega a la tubería no es apta para el consumo humano», manifestó un ama de casa.
También hace falta asfaltado, el pavimento está gastado y en algunos tramos aparecieron huecos. Igual, exigen que los árboles sean podados para evitar que las ramas se revienten y puedan ocasionar una tragedia; mientras que no tienen problema con el aseo urbano, el mismo circula dos veces a la semana y se lleva la basura que los vecinos colocan en la calle.
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