Australia.- Esta histórica casa de dos pisos en Junee con sus amplias terrazas y decoraciones en hierro forjado está abierta a miles de visitantes cada año, y todos quieren saber sobre los fantasmas y las tragedias asociadas con esta enorme mansión.

Los Ryans, sus posteriores propietarios vivieron y padecieron numerosos capítulos extraños en su estancia en Monte Cristo. Es una de las mayores “casas encantadas” que existen ya que en ella conviven diez espíritus en la casa que no están dispuestos a hacer las maletas.

Christopher William Crawley [1841-1910] adquirió a nivel local, en enero de 1876 dos parcelas de tierra, una de cuatrocientas hectáreas, y otra de ciento veinte. Después de años de lucha, la agricultura y muchas privaciones, se hizo rico.

El Señor Crawley pronto se convirtió en una fuerza a tener en cuenta, más que un pilar de la sociedad se convirtió en el fundador del pueblo. Un devoto católico romano donó una parcela de tierra a la iglesia y ayudó a financiar la construcción de la Iglesia de San José y otros importantes proyectos cívico. Con su riqueza levantó los pilares de Monte Cristo, (1884-1885).

Una de las Estancias de la Mansión

Concebida la casa más grande de las regiones, la nobleza Monte Cristo logró convertirse en el último símbolo de estatus, como un castillo feudal, era el centro del poder local y se asentó en lo alto de una colina.

En su día, la casa era conocida como una de las regiones de los centros sociales, un lugar donde se celebraron reuniones y en la que los Crawleys tuvieron siete hijos, los cuales vivieron felices.

La Señora Crawley es recordada allí muy parecida a la Reina Victoria, por lo general siempre vestía un vestido negro de encaje, gobernó la casa con una barra de hierro junto con su marido, pero el personal que trabajaba para ellos vivió duras historias de maltrato que dieron lugar a numerosas leyendas siniestras que persisten actualmente.

William Christopher Crawley Monte Cristo murió en el 14 de diciembre de 1910 a la edad de 69 de una insuficiencia cardíaca. Se cree que su viuda sólo abandonó la casa en dos ocasiones en los restantes veintitrés años de su vida, convirtiendo su habitación en una pequeña capilla, donde leía constantemente la Biblia. La Sra Crawley murió en Monte Cristo el 12 de agosto de 1933 a la edad de 92 de otra insuficiencia cardíaca.

Los últimos miembros de la familia se marcharon en 1948 con pena, tras lo cual nadie volvió a vivir allí, hasta que fue adquirido por otro matrimonio, los Ryan’s una década más tarde.

Habíamos estado en esta residencia cerca de tres días y fuimos al centro a por suministros, en el viaje de regreso por la noche casi llegando a la casa nos acompañaba una espesa niebla, cuando giramos por una calle de la avenida justo para seguir el camino recto hacia la casa, vimos a lo lejos una luz encendida en cada ventana.

Llegamos a tal conmoción que paré el coche y nos quedamos sentados observando cómo nuestra casa se encontraba totalmente iluminada, mi mujer no quería continuar, estaba convencida de que se trataba de algún ladrón, pero decidimos avanzar con cautela y cuando llegamos las luces se apagaron todas de pronto y Monte Cristo se perdió de nuevo entre la niebla y la oscuridad de la noche, hemos intentado por años buscarle respuesta lógica y no la encontramos, a mi hijo le sucedió lo mismo veintisiete años más tarde, regresaba a casa y no había nadie, el observó como todas las luces de la casa se encendieron a la vez, y cuando se acerco a la puerta, se volvieron a apagar de inmediato, sin ninguna explicación lógica.

En una ocasión según cuenta el matrimonio: “un amigo se acercó a la casa una tarde por unos asuntos y entró en Monte Cristo de buen humor, asegura que de repente vio algo extraño y se fue rápidamente. Cuando hablé con él sólo me decía que no volvería a pisar mi casa nunca más, jamás se atrevió a contarme lo que vio esa tarde”.

Las escaleras de la casa, son también epicentro de bastante actividad paranormal: “les estaba mostrando la casa a una madre y a su hija y recuerdo sus gestos cuando subíamos las escaleras hacia el piso de arriba y me decían que algo les empujaba y les costaba  trabajo avanzar,  como si hubiese una fuerza invisible que les impedía subir.

“Las escaleras a menudo nos causan problemas, especialmente con los niños de tres o cuatro años, continuamente provocan alboroto en o cerca de la escalera, he preguntado con frecuencia sobre su historia y por lo que he investigado, la escalera tiene que ver con la muerte de un niño. Esta fuerza desaparece cuando mis invitados bajan por ella”.

En 1992, un sobrino y su novia nos hicieron una visita, y la chica fue un momento hacia el baño, mi sobrino la acompañó hasta la puerta porque ella se sentía con miedo, cuando se disponían a bajar, escucharon unas voces que surgían de la nada y que venían de una parte no iluminada, cuando se acercaron vieron una mujer joven vestida de blanco que dijo suavemente dos veces: “No te preocupes, los derechos serán de todos” y desapareció ante sus ojos.

Parece ser que el comedor es el lugar en el que más se siente la presencia de la Sra. Crawley. En una visita que realizó a la casa una psíquica, en varias ocasiones durante las comida ella se levantó y abandonó la sala sin explicación, esperó afuera un momento y regresó a su asiento. Más tarde contaría a los dueños, que la Sra Crawley le había ordenado salir de la sala.

En el balcón es fácil escuchar pasos fantasmales, un día la señora Ryan se puso a coser en la primera terraza, y en varias ocasiones escuchó el sonido de unos tacones de mujer caminar en el balcón de arriba. A veces llamaba pensando que era un miembro de la familia, pero nunca recibía respuesta. “Lo mismo ocurría algunas noches que estábamos solos en la casa, sentíamos como alguien bajaba las escaleras y regresaba de nuevo por ellas quince minutos más tarde.

En el transcurso de los años nos hemos acostumbrado a estos pasos fantasma, después de haber oído tantas veces les podría diferenciar entre pasos realizados en lino o madera. Aunque ya hemos tenido el pasillo enmoquetado durante varios años, el sonido es muy distintivo pero todavía causa un poco de preocupación”.

Muchos visitantes han salido despavoridos de la misma nada más entrar en ella, como es el caso de una periodista que quiso grabar en la estancia donde se recluía en vida la Señora Crawley y le fue imposible, empezó a sentir un miedo incontrolable.

También están los casos de un matrimonio y su hija de quince años que estando de visita y la niña al entrar en una de las habitaciones comenzó a sufrir un ataque de asma cuando jamás en su vida lo había tenido, la niña dijo una vez recuperada que no vendría más, o el de un cura que también visitó la casa y quiso bendecir ésta, durante el recorrido por ella hizo la señal de la cruz y salió despavorido hacia la puerta.

Otra curiosa aparición es la que tiene lugar en las ventanas de los dormitorios, cuando las hijas de los Ryan eran pequeñas dormían juntas en una habitación, muchas noches llamaban a sus padres llorando porque veían a un hombre en la ventana observándolas,  describían como un  hombre joven con la cara manchada que vestía con ropa  de trabajo, pero a lo largo de los años, las niñas se acostumbraron e hicieron caso omiso de la presencia.

Pero más invitados han tenido experiencias escalofriantes en la casa, un matrimonio vio una figura blanca que flotaba alrededor de la habitación y desaparecía por la ventana cerrada. A otro amigo de la familia le sorprendió ver un rostro sereno de una mujer a los pies de la cama, sin cuerpo y a un tercero al que hubo que cambiarlo de habitación porque oía unos gritos y aseguraba que con él, en la misma habitación, había alguien más.

Una noche que el matrimonio Ryan fue a una función de teatro, envió a su hija menor, Shiralee, a comprobar que su hermano pequeño seguía dormido en la habitación, ella regresó muy angustiada y explicó que había visto, junto a la escalera, a un hombre joven con ropa de trabajo de pie, mirando hacia su hermano Lawrence, describiéndolo incluso con un agujero en la manga, les llevó horas poder calmarla lo suficiente.

Ahora la casa está abierta al público para que todos conozcan su historia, muchos de los visitantes han presenciado o sentido cosas como es el caso de una joven madre que entró en la habitación en la que históricamente dormía el niño que se aparece en las escaleras y palideció , tuvo que pedir disculpas a los demás asistentes en el grupo y quiso, al abandonar la estancia, entrar de nuevo para comprobar si lo que vio en esa habitación era producto de su imaginación.

Otro señor sintió como algo se aferraba a su pecho, cuando se tranquilizó, regresó al grupo pero al momento se volvió a sentir mal y quería salir de allí cuanto antes, su esposa contó que tuvo que acudir a hablar con un párroco porque se sentía extraño desde que visitó la casa, empezaba a perder la cordura, varios días después ella misma observó como del pecho de su marido salía una niebla, dejándolo, después de esto, tranquilo para siempre.

Gritos y lamentos que se han oído en los establos, al parecer por aquellos tiempos, mantuvieron encadenado a un enfermo mental, hijo de una de las sirvientas que murió víctima de su abandono. A lo largo del tiempo todos estos fenómenos solo les han ocurrido a niños y a mujeres, un dato importante era que la Señora Crawley odiaba su presencia en la casa.

La mansión Monte Cristo es sin duda, una casa con episodios manchados por la tragedia y sus fenómenos son variados, la mayoría siempre suceden a gente ajena a la casa como niña que deambulaba perdida y asustada al separarse del grupo con el que venía “la encontré en el jardín y la acompañé hasta donde estaba su madre, en el camino me explicaba angustiada que se enfrentó a una mujer mala en las escaleras vestida con ropa antigua que le gritaba diciéndole que saliera de su casa”, o personas que ven en el exterior de la casa a gente vestida con ropa de trabajo o aquel niño que desde el coche vio a un señor mayor con traje marrón, sin moverse y mirando hacia él.

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