En la residencia del empresario Alfredo Naim. Fotografías de archivo de Nueva Prensa (impreso)

El 21 de enero de 2010, la tranquilidad de la urbanización Banco Obrero de Upata, capital del municipio Piar, se quebró de golpe cerca de las 7:00 de la noche, cuando la señora Beatriz, esposa del reconocido empresario Alfredo Naim, fue interceptada por tres hombres armados justo cuando llegaba a su residencia.

En un abrir y cerrar de ojos, Beatriz fue subida contra su voluntad a un vehículo, marcando el inicio de uno de los dramas que mantendría en vilo a todo el estado Bolívar por dos semanas.

Camioneta Explorer de donde se trasladaba la señora Beatriz de Naim antes de ser secuestrada.

Tras conocerse el secuestro de Beatriz, el despliegue de seguridad fue masivo. Como reseñó Nueva Prensa de Guayana en su edición del viernes 22 de enero, funcionarios de la extinta Emergencias Bolívar 171 activaron de inmediato un «fuerte cordón de seguridad en las vías hacia San Félix, El Manteco y Guasipati, intentando cerrar el cerco de los captores.

Mientras que en Upata la incertidumbre crecía, a Beatriz ya la habían sacado del estado rumbo a Anzoátegui a una vivienda humilde en el sector El Bidoño, en Puerto La Cruz, relató ella misma tras su liberación.

«Allí, en una habitación de un barrio muy deprimido y conviviendo con ratones, pasó 14 días con los ojos vendados», dijo.

«Vivía entre el miedo e incertidumbre», confesó Beatriz a los medios.

Aunque no sufrió maltratos físicos directos, la presión psicológica era constante. Mientras tanto, su esposo, Alfredo Naim, lidiaba con las llamadas de sujetos que describió como «agresivos».

Empresario Alfredo Naim, afectado con el secuestro por tercera ocasión en contra de su familia.

Las exigencias económicas eran astronómicas; el empresario llegó a decir que, para cumplir con los plazos de los secuestradores, «tenía que llegar una camioneta de dinero».

El rescate

La resolución del caso llegó en la madrugada del jueves 4 de febrero de 2010. No hubo pago de rescate. En su lugar, una operación de inteligencia coordinada por la Brigada contra Homicidios y la Brigada Antiextorsión y Secuestro del Cicpc Guayana hizo que localizaran el escondite.

El Comisario General Efrén Marín, director del Cicpc en Bolívar en aquel momento, informó que la incursión en el Barrio El Rincón terminó en un enfrentamiento armado.

El balance final de la operación de rescate dejó dos secuestradores abatidos: Óscar Argenis Ávila Bandres (alias ‘El Tigre’) y Jorge Félix Moya Ortiz.

Otros sujetos lograron huir, entre ellos los hermanos Jesús Ramón y Manuel Enrique Ricón Suez, dejando tras de sí una estela de investigaciones que se extendió por varios estados del país.

Regreso de la tranquilidad a la familia Naim y a Upata

A las 12:00 de la noche de aquel jueves, Alfredo Naim recibió a la prensa en su hogar. La noticia era la que todos esperaban: Beatriz estaba sana y salva.

«Pasamos 15 días de angustias, sufrimientos, sin casi poder dormir… ahora todo es alegría», declaró el empresario a Nueva Prensa de Guayana, visiblemente emocionado.

El retorno de la señora de Naim no solo fue un alivio familiar, sino un evento social en Upata. Vecinos y amigos decoraron la residencia con bombas y arreglos festivos.

Pedro Oliva, ganadero de la zona, resumió el sentir colectivo al recordar que esta familia ya había sufrido previamente el secuestro de tres de sus hijos.

«El pueblo de Upata está sumamente satisfecho… Esta gente justa hoy está celebrando», expresó.

Familia Naim presente la rueda de prensa del Cicpc

A pesar del trauma de haber permanecido 15 días en un sitio desconocido y con la vista nublada por una venda, Beatriz de Naim cerró el episodio con una fortaleza admirable, bromeando incluso sobre los ratones de su cautiverio y agradeciendo a Dios y a los cuerpos policiales por devolverla a su «refugio compartido».

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