

Las inusualmente altas temperaturas y la sequía mantienen este lunes en alerta a varios países de Europa Central, con centrales nucleares a mínimo rendimiento en Rumanía y Hungría por la escasez de agua en el Danubio, que afecta también a la agricultura y el transporte.
El caudal del río Danubio ha caído a mínimos históricos por la falta de lluvias, la reducción del agua procedente del deshielo alpino y las sucesivas oleadas de calor que afectan desde hace semanas a la región.
Voladuras en Rumanía
En Rumanía, el Ejército ha recurrido hoy a detonaciones controladas, como parte de los intentos por desviar más agua hacia la central atómica de Cernavoda, que aporta el 20 % del consumo eléctrico, para poder mantener activo unos días más uno de sus dos reactores.
El otro quedó desconectado ya el pasado día 28 ante el bajo nivel del agua, que se emplea para refrigerarlos.
Frente a la previsión de que el agua baje aún más hacia finales de semana, los fabricantes de automóviles Ford y Dacia han anunciado que paran su producción dos semanas en el país, ante la petición del Gobierno a la industria de que reduzca el consumo de energía.
El Ejecutivo ya ha anunciado que, si el ahorro voluntario no basta, se podrían imponer restricciones.
Parón nuclear en Hungría
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha indicado que la central de Paks tendrá que desconectar a más tardar mañana el último de sus cuatro reactores aún operativo, que normalmente garantizan el 50 % del suministro eléctrico.
El Gobierno ha prohibido desde hoy el tráfico ferroviario de mercancías entre las 17.00 y las 22.00 horas.
Magyar agradeció a los húngaros que hayan reducido el consumo y dijo que muchas empresas también lo han hecho de forma voluntaria, pero adelantó que el Ejecutivo podría imponer restricciones obligatorias a las industrias que no ahorren lo suficiente.
La sequía también ha obligado a adelantar la cosecha del maíz y del girasol y la situación podría afectar a la producción de pienso para la ganadería.
Los servicios de meteorología predicen temperaturas de hasta 42 grados para el jueves y que estas comiencen a reducirse desde el viernes.
Como en otros tramos del Danubio, que recorre diez países desde Alemania al mar Negro, el transporte fluvial de pasajeros y mercancías está paralizado o ralentizado, lo que afecta también a los buques cisterna que llevan combustible a Hungría desde refinerías en Austria y Eslovaquia.
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