Cárcava que divide en dos sectores a Renny Ottolina en San Félix, vecinos echan basura en este lugar. Foto: Níger Martínez

En el corazón de la parroquia 11 de Abril, en San Félix, el nombre de Renny Ottolina no solo evoca la memoria de un locutor, animador y pionero de la televisión venezolana, sino que se repite en cada esquina de un barrio que crece encima de la tierra y al borde de una amenaza, una cárcava que día a día se ensancha y que cada año se llena de desperdicios cuando el agua cae del cielo.

Cerca de 300 familias y más de 400 niños viven hoy con la angustia de saber que las lluvias pronto volverán a golpear el sector. La cárcava que atraviesa el barrio se inunda de basura, ramas y escombros, impidiendo que el agua circule libremente. Lo que debería ser un canal de drenaje se convierte, con la primera tormenta, en un cauce embravecido que se desborda, se abre y se lleva por delante la calma de las familias que viven a su paso.

Los vecinos ya no saben con exactitud cuántos años hace que el barrio existe. Unos hablan de 25, otros de más de 30, pero lo que sí recuerdan con claridad es que sus necesidades sobrepasan con creces el tiempo transcurrido.

Según expresan, embaular la cárcava es la prioridad frente a cualquier otro proyecto. “Lo demás no importa, llegará en su debido momento”, sostiene una vecina, como si la falta de otras obras pudiera esperar, pero el peligro sí o no.

Durante casi 30 años, los dirigentes vecinales lograron que llegara a algunas calles la red de aguas negras, pero la solución no fue completa ni eficiente. Desde el primer momento, el sistema se quedó corto ante las necesidades de la población. Frente a ello, muchos habitantes siguen recurriendo a pozos sépticos, mientras la cárcava se alimenta de la escorrentía y de los desperdicios que se acumulan en su lecho.

Las calles del barrio, también, cuentan la historia de una lucha silenciosa. Todas son de tierra, moldeadas por el paso diario de personas, motocicletas y algunos vehículos que apenas logran abrirse camino entre las rutas de acceso. La maleza, dura y resistente, se aferra a cada esquina, sobreviviendo al tráfico caprichoso y al abandono institucional.

La zanja colapsada de escombros, una amenaza para los vecinos cercanos

Voces de Angustia y Logros a Medias

Luis José González declaró que son más de 22 años que viven enfrentando todos los años el caudal de agua que viene de los sectores Bella Vista, Las Américas y sector 1 de 25 de Marzo, luego cae en la zanja que divide a Renny Ottolina en dos vecindarios.

“Todo empezó con una pequeña zanja y se fue agrandando con el paso del tiempo, ahora es un peligro latente y no perjudica únicamente a los habitantes de esta comunidad, también afecta a residentes de Altamira I, toneladas de escombros inundan la vía Río Claro”.

La cárcava comienza desde la calle Germán Roscio del sector I, 25 de Marzo y atraviesa el barrio hasta la vía Río Claro, según lugareños son aproximadamente 15 kilómetros.

González teme por sus hijos y sobre todo por los escolares que tienen que pasar por un callejón que permanece saturado de maleza y escombros para llegar a la Unidad Educativa Nacional Lloyd Petterson.

“Pañitos de lágrimas”

No obstante, Luis José calificó como un “pañito de lágrimas” doce postes con la electrificación para dos calles del sector; mientras que el resto fue un sacrificio de los mismos vecinos conseguirlos.

Otro habitante dijo que el Gobierno lo que ha hecho es engañar a la comunidad con falsas promesas, construyeron varis lozas para la edificación de un lote de viviendas y jamás llegaron a construirlas, después que muchos vecinos echaron al suelo sus ranchos.

Isamar de Odremán, residente de 30 años, dice que el agua llega por espacio de algunas horas; según la luz no falla, solo en algunas oportunidades; aunque Milagro Peraza, quien tiene 18 años viviendo en la calle principal, indicó que el agua se queda por espacio de dos días, luego se va por otros dos días; “la red de aguas negras es un dolor de cabeza, más son las veces que se rebosan que el beneficio que presta a los vecinos”, manifestó Peraza, angustiada por tantos problemas en el barrio.

Proyecto ganado

Yudexis Rodríguez, miembro del consejo comunal, consideró como un logro después de tantos años la electrificación de varias calles de Renny Ottolina. Colocaron postes y tendido eléctrico y eliminaron los postes de madera que tenían en el sector.

De acuerdo al último censo que hicieron, en este lugar viven 307 familias y un aproximado de 400 niños en edad escolar, en diciembre del año pasado habían 300 menores.

Cuenta que algunas calles tienen red de aguas negras, sin embargo, no funciona, la mayoría de la gente utiliza pozo séptico debido a que el sistema nunca ha funcionado; además, con mucha tristeza respondió tras una pregunta del periodista de soynuevaprensadigital.com, qué pides al Gobierno: “no puedo pedir, hemos pedido de todo y no recibimos respuestas”.

Aunque dijo que después de tanto tiempo, vienen recibiendo el gas y recientemente hicieron una venta de pollos en la comunidad; ya las bolsas dejaron de distribuirlas en el barrio.

Antonio Alcántara manifestó que ciertamente el gobierno vendió pollos, pero solo se beneficiaron los más vivos, “casi la mayoría de los vecinos quedaron sin comprar un pollo; llegaron personas de otras comunidades traídas por miembros del consejo comunal y compraban sin problemas”.

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