La basura ha ido ganando terreno, mientras que vecinos hace lo posible para que dejen de echar desperdicios en este sitio. Foto: Níger Martínez

Toneladas de basura invaden la calle principal del barrio Caroní, en San Félix, en el municipio de Caroní. Pese a que en varios tramos de la vía hay letreros que indican que «está prohibido botar basura en este lugar», vecinos y carrucheros continúan arrojando desperdicios como si la entrada de la comunidad fuera un relleno sanitario.

La calle principal de Caroní se convirtió en un punto de acopio improvisado, saturada de desechos, plásticos, enseres domésticos y restos de comida. Muchos lugareños denuncian que los mismos habitantes de la zona pagan a carrucheros para que descarguen allí la basura, irrespetando las señales instaladas por otros vecinos. «Aunque hemos colocado letreros, la gente hace caso omiso», señaló Andrea Martínez, residente del sector, quien advirtió que la presencia constante de moscas, cucarachas y ratas afecta seriamente las viviendas cercanas.

Caroní es una de las comunidades de la parroquia Chirica, ubicada al lado de los sectores Guaicaipuro, Vista Alegre y Nueva Chirica. En algunos tramos de sus calles se observan baches profundos y escapes de aguas negras, lo que agrava las condiciones de salubridad y hace más difícil el paso de vehículos y peatones. Vecinos indican que el servicio de aseo sólo llega de manera intermitente, lo que permite que la basura se acumule por días.

Agua y luz

El sector también enfrenta problemas recurrentes de luz y agua potable. Según Ana Gil, una habitante de Caroní, antes el agua llegaba más de forma continua, mientras que ahora se raciona, llegando a veces solo tres horas al día y ausentándose luego por más de cinco. «El agua llega en algunas casas y en otras no, solo por horas, luego se ausenta, pero no nos quejamos», comentó José Rondón, quien vive en el barrio desde hace más de 50 años.

Rondón, además, señaló que la red de aguas negras está colapsada y requiere mantenimiento urgente, mientras que las calles presentan múltiples huecos y el aseo se realiza «de vez en cuando». Mesonero de profesión, aunque actualmente desempleado, espera poder trabajar en el restaurante El Catatumbo, ubicado en la zona de El Roble, uno de los negocios antiguos de la troncal comercial.

Al ser abordado por el periodista de soynuevaprensadigital.com, se encontraba en el único puesto de loterías del barrio, donde pagaba cien bolívares por un número y anotaba «con el sapo». Rondón explicó que pegar la lotería es cuestión de suerte, son 44 sorteos al día, pero «más son las veces que perdemos que las que ganamos».

Andrea Martínez insistió en que el problema del basurero en la calle principal es, en gran parte, una «cuestión de consciencia» de los mismos vecinos. «No tenemos la fórmula para evitar que sigan contribuyendo a que el basurero sea permanente en el barrio», cerró, al pedir a la comunidad y a las autoridades una solución integral a la contaminación, la falta de aseo y la degradación de los servicios básicos en Caroní.

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