
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) generativa en el mundo educativo está planteando, al menos por ahora, más preguntas que respuestas, aunque hay claridad en una idea: esta y otras tecnologías «no tienen el poder de mejorar la manera de enseñar» por sí mismas, dijo a EFE la asesora principal de la Unesco en Ciudadanía Digital, Roxana Morduchowicz.
«La inteligencia artificial es una tecnología muy reciente, con lo cual todo el mundo está empezando, recién ahora, a pensar de su incorporación en la educación», afirmó esta experta argentina, que aseguró que la situación respecto a la IA generativa en el terreno de la enseñanza es «más o menos» igual tanto en Europa como en América Latina.
Evidentemente, recordó Morduchowicz, América Latina y el Caribe enfrenta «más desafíos» en asuntos como «igualar el acceso» a la internet y/o computadoras «para todos los estudiantes y docentes», pero respecto de la IA generativa se está en una etapa inicial «en prácticamente todo el mundo».
En lo que hay que estar claros es en que la IA generativa «no va a cambiar completamente la calidad de la educación por sí misma», señaló la asesora -en una entrevista con EFE- en el marco del lanzamiento en Panamá del curso virtual ‘Educar en tiempos de inteligencia artificial’, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
«Las tecnologías no tienen ese poder de mejorar la educación o la manera de enseñar. Lo que sí tiene ese poder es cómo la usamos y para qué la usamos», agregó Morduchowicz.
El pensamiento crítico como eje de nueva educación
El docente da una tarea escolar hoy y después se sorprende porque todos los alumnos presentaron el mismo trabajo. Y es que todos recurrieron al chat GPT para hacerlo, expuso la asesora de la Unesco antes de plantear la pregunta de ¿cómo debe responder la escuela ante esta nueva realidad?
¿Es necesario transformar las metodologías de enseñanza y las formas de evaluar? ¿Cómo promover un uso ético y responsable de la inteligencia artificial que fortalezca el aprendizaje, en lugar de sustituirlo?
Estas son algunas de las preguntas que plasman los desafíos que enfrentan los sistemas educativos y que obligan a repensar las prácticas pedagógicas y a regresar «a algo que nunca la escuela tenía que haber dejado, que es el pensamiento crítico», señaló Morduchowicz.
«La escuela no puede competir ni con Google ni con la inteligencia artificial. Entonces, la cuestión no es proveer información, sino enseñar a pensarla. Los estudiantes tienen que aprender a diferenciar qué contenido que la IA ofrece es confiable y cuál es falso. Y ahí es donde la escuela puede hacer una diferencia», añadió.Todo esto requiere de una política pública que incluya el concepto de la ciudadanía digital, el cual plantea «formar a los docentes en los grandes problemas que genera hoy el uso de internet, como los discursos de odio, los contenidos falsos, el uso de nuestra privacidad y nuestros datos personales, los problemas éticos de la inteligencia artificial», subrayó la especialista.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









