El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, negó este jueves que su país esté pasando “información de inteligencia” a Irán contra objetivos de Estados Unidos, en respuesta a las acusaciones de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, durante la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores del G7.
En una entrevista difundida por el canal público francés France 2, Lavrov sostuvo: “Mantenemos relaciones muy estrechas con Irán, en particular un acuerdo en materia de armamento. Hemos suministrado material militar a Irán, pero no podemos aceptar las acusaciones de transmitir inteligencia a Irán”. Según Kallas, sin embargo, “Rusia está ayudando a Irán con inteligencia para poner en la diana a estadounidenses, para matar estadounidenses”, además de suministrar drones “para atacar países vecinos y bases militares de EE. UU.”.
Lavrov insistió en que los ataques a Irán son una violación del Derecho Internacional. “Lo que defendemos es, en primer lugar, el derecho internacional. No es solo a Irán a quien hemos defendido, aunque sea un socio estratégico, sino al propio orden jurídico internacional”, afirmó, aludiendo a la tradición francesa de apoyo a ese marco.
Víctimas civiles
Además, cuestionado sobre si la invasión de Rusia a Ucrania constituye también una violación de ese derecho, Lavrov replicó que “Irán no ha infringido ningún compromiso” en su programa nuclear, mientras calificó a Ucrania de haber roto “todos los acuerdos posibles con la ayuda de sus protectores occidentales”, sin detallar a cuáles se refería.
El canciller también fue evasivo sobre las víctimas civiles ucranianas causadas por los ataques rusos. “Nosotros nunca apuntamos a objetivos exclusivamente civiles. Los blancos están vinculados, de una u otra forma, a la actividad de las fuerzas armadas ucranianas en el frente. Las fuerzas ucranianas, por su parte, no tienen escrúpulos en atacar en Rusia objetivos civiles”, denunció.
Respecto a las negociaciones de paz en Ucrania, Lavrov blameó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, por “obstaculizar” la sintonía entre Vladimir Putin y Donald Trump tras la cumbre de Alaska de agosto de 2025, cuya dinámica, a su juicio, fue desviada por las principales instituciones europeas.
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