La industria manufacturera privada de Venezuela finalizó el cuarto trimestre de 2025 con un balance positivo, registrando un crecimiento interanual del 9,5%.
Este impulso se debió, en gran medida, a un desempeño excepcional durante el mes de diciembre, cuando el volumen de producción experimentó un salto del 17,5%.
Aunque la expansión anualizada del 5,4% fue más moderada que el 16,1% observado en 2024, las cifras confirman la capacidad de adaptación del sector frente a un entorno complejo.
Los desafíos del entorno productivo
A pesar de los números verdes, el presidente de Conindustria, Tito López, advirtió que el crecimiento se produce bajo condiciones de alta presión, explica Banca y Negocios.
Los industriales identifican seis nudos críticos que frenan una expansión más robusta: la excesiva carga tributaria, la brecha cambiaria, la escasez de divisas y la debilidad del financiamiento bancario, el cual apenas representa el 2,7% del PIB.
A esto se suman la inestabilidad macroeconómica y una demanda nacional que aún no recupera su vigor total.
Capacidad instalada y mejoras salariales
Un dato clave del reporte es la Utilización de la Capacidad Instalada (UCI), que promedió un 52,7% al cierre del año. Esto deja una ventana de oportunidad estratégica para la inversión, ya que casi la mitad de la infraestructura industrial permanece disponible.
Este incremento en la actividad ha permeado en el bienestar de los trabajadores; el ingreso promedio industrial alcanzó los USD 503, lo que representa un crecimiento acumulado del 205% entre 2021 y 2025. Actualmente, un profesional en el sector percibe unos USD 541, mientras que los cargos gerenciales promedian los USD 1.139.
El músculo propio como motor
López enfatizó que este repunte se ha logrado «con músculo propio», ante la ausencia de créditos significativos. El sector privado ha reinvertido sus propios recursos para mantener las plantas operativas.
Mirando hacia el futuro, la industria se prepara para integrarse como proveedora en la reactivación del sector petrolero, lo que podría multiplicar el impacto económico en diversas cadenas de valor.
Proyecciones optimistas para 2026
De cara al presente año, las expectativas son favorables. Basándose en la Encuesta de Coyuntura Industrial (ECI), los empresarios proyectan un crecimiento del 12,7% para 2026.
Finalmente, esta visión se sustenta en una mejor cartera de pedidos y la esperanza de que se corrijan las distorsiones que limitan la producción. «La industria de manufactura venezolana tiene el potencial para ser uno de los motores de la recuperación económica», concluyó el representante gremial.
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