
Mientras México afina los últimos detalles para la inauguración del Mundial 2026, el corazón de la capital se tiñó de dolor y exigencia. Este domingo, en el marco del Día de la Madre, miles de mujeres encabezaron la XIV Marcha por la Dignidad, una movilización que buscó romper el cerco mediático del fútbol para recordar que el país atraviesa una de las crisis de desapariciones más agudas del mundo.
La protesta, que inició en el Monumento a la Madre y culminó en el Ángel de la Independencia, utilizó la narrativa deportiva para interpelar a la sociedad. «Le meteremos todos los goles posibles a la impunidad», señalaron los colectivos en un comunicado.
Las activistas empapelaron con fichas de búsqueda los alrededores del Estadio Azteca —sede del partido inaugural entre México y Sudáfrica el próximo 11 de junio— y el monumento donde tradicionalmente se celebran los triunfos de la Selección.
En las pancartas se leían mensajes contundentes: «En el Día de las Madres nuestros hijos no están y los verdugos siguen libres ‘organizando mundiales'». Para las familias, el brillo del torneo internacional es una cortina que oculta una cifra aterradora: 133,601 personas desaparecidas y no localizadas, según los datos más recientes.

Crisis humanitaria bajo observación internacional
La marcha ocurre en un momento de tensión diplomática. Recientemente, el Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas sugirió que la magnitud de estos casos podría constituir crímenes de lesa humanidad, una postura que la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado tajantemente.
No obstante, la presión internacional aumenta. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) confirmó que prepara un informe específico sobre México, alertando que la situación —sumada a la emergencia forense y el alza en feminicidios— representa una «crisis humanitaria grave». Los estados de México, Jalisco y Tamaulipas encabezan las listas con el mayor número de víctimas.

El «rival» es el Estado
Para las madres buscadoras, la mayor dificultad no es solo la búsqueda en campo, sino la indiferencia institucional. «Lo más difícil es tener en contra, como rival, al propio gobierno», afirmó Tomasa Cedillo, del colectivo ‘Renacer’.
Daniela González, del colectivo ‘Una luz en el camino’, resumió el sentir de miles de familias que verán el Mundial desde la ausencia: «Será un Mundial lleno de familias rotas. Exigimos que el gobierno se haga responsable de lo que le toca: buscar a las personas y regresarlas a sus casas». Mientras el país se prepara para gritar goles, las madres buscadoras siguen gritando por verdad y justicia.
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