
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este martes que la política de su país respecto a las causas judiciales contra altos funcionarios venezolanos «no ha cambiado». Al ser consultado específicamente sobre si se mantiene la recompensa por la captura del actual ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, el jefe de la diplomacia fue tajante al señalar que la postura de Washington permanece inalterada.
Diosdado Cabello, figura clave del chavismo, continúa siendo objeto de una de las ofertas de captura más altas del Departamento de Estado. La Justicia estadounidense mantiene acusaciones en su contra por presunto narcotráfico, y en el portal oficial del Programa de Recompensas sobre Narcóticos se ofrece una suma de hasta 25 millones de dólares por información que conduzca a su arresto o condena.
El nuevo escenario tras la captura de Maduro
La situación de Cabello resulta particular tras los eventos del pasado 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron en Caracas a Nicolás Maduro. A pesar de este suceso, Cabello ha logrado mantenerse dentro de la estructura de poder en la gestión de la presidenta interina, Delcy Rodríguez. Rodríguez, quien ocupaba la vicepresidencia bajo el mando de Maduro, lidera ahora el Ejecutivo venezolano.
Deshielo diplomático y apertura económica
La declaración de Rubio ocurre en un contexto de cambio en las relaciones bilaterales. En lo que va de 2026, la Administración de Donald Trump ha restablecido los vínculos diplomáticos con Caracas y ha reconocido formalmente la legitimidad del Gobierno de Delcy Rodríguez. Ambas naciones trabajan actualmente en una hoja de ruta para reabrir el sector energético venezolano a las inversiones de petroleras estadounidenses, buscando estabilizar el suministro y la economía regional.
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